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Programa 22. La mentira

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Vídeo resumen del programa

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¿Cuánto se tarda en decir una verdad? El que habla mucho, necesariamente, miente.

Las verdades son breves, las mentiras largas y enrevesadas.

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Marcela Ballester. Te mentí

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te mentí nunca te quise

te mentí

mi cuerpo ajeno torrente de plumas

en busca de cobijo

nunca fue tuyo

te mentí

no fueron mis palabras

más que huecos

en donde se escondían las ranas

te mentí nunca te quise

te mentí

mi alma en callejones sin salida

nunca encontró a tu alma

ni mis ojos deslumbrados

vieron jamás tu sangre

después de la batalla

miénteme

susurra mentiras en mis oídos

dime palabras suaves

en la noche de la ferocidad

mentí sobre mi paradero

mis señas fueron trucadas

mi paraíso

apenas un desierto

miénteme

susurra mentiras entre susurros

hazme el amor salvajemente y tierno

dime que me amas en esta noche

que no termina nunca

miénteme por favor

miénteme en el desfiladero

dime que no quisiste que cayera

dime que hubieras construido puentes

solo para alcanzarme

mentime como nadie

exageradamente

en lo imposible.

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Mentira de amor

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Se cuece a fuego lento, el sexo puede rebajar los síntomas… pero tarde o temprano comprendemos que no podemos vivir de sobras.

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Carlos Herrera

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Si la verdad se convierte en una mentira,

si se vuelve dolor, tristeza y angustia la “dicha” aviesa,

si se vuelve alegría la tristeza…

Con sus falsas promesas, ¿cuándo expira?

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No olvidemos jamás que las mentiras

son solo la fugaz premisa

del ojo y del cristal

con que se miran.

Por ello hay que vivir con alegría

cuando más nos consuma la tristeza,

que convirtiendo la tristeza en alegría

por siempre será la dicha inmensa.

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Si la virtud a la cual en vano aspiras

mi vida frustra tu habitual promesa,

si tu corazón de odio o de amor te pesa

y al helarse, acero frío, aún suspira.

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Si no puedes enmendar el dolor que te produje,

si no puedes aceptar que siempre te he amado

a pesar de mis pecados.

Te recuerdo que aun así no podrás eximirme

del cariño y el amor con que te he colmado.

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Si aun así persistes en tu empeño,

no te culpo,

será porque los dioses me han herido

con la inocencia de tu amor

y me castigan por amarte y haberte conocido…

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Y aun así, señalado por los dioses,

nada podrá impedirme,

ni el dolor que me causa tu silencio,

que te ame por siempre hasta la muerte.

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Ángel-a

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La tarea de mirarse en el espejo. Y no mentirse.

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Xisco Fuster. Borra sus pisadas con la cola

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Ella me dijo que las nubes nacían del suelo, y yo le contesté que sí.

Me dijo que deseamos siempre lo que no queremos, y yo le pregunté cómo es posible desear algo que no quieres. (Por la publicidad, me contestó.)

Me dijo que si pintaba de verde una ballena rosa acabaría viéndola rosa. … ¡Claro, le dije, siempre y cuando la ballena esté viva mientras la pinto!

Me dijo que la luz podía meterse en botellas. Y yo me bebí una.

Me preguntó si yo estaba loco. Le contesté que dependía de ella.

Me dijo que yo era tonto. Le dije que sí.

Ella rió.

Me dijo que yo no podría doblar un folio siete veces por mucho que lo intentara.

¿Para qué quiero doblar tantas veces un folio?

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Le contesté que podría besarla siete veces sin tocar sus labios.

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Peces. Y por el monte las sardinas…

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La poesía es verdad. Emilio Celso Ferreiro

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Uno busca la verdad

por todos los caminos, bajo las piedras,

en las raíces oscuras de las miradas,

más allá de las espumas y de los crepúsculos.

 

Busco la verdad en ti, recia poesía

de los hombres que trabajan,

tacto real de las cosas

que están y son, aunque nadie las vea.

Hombre total,

que vas y vienes sin sombra por las calles

y tienes tu verdad en las cimas

del mundo, en lo profundo de la historia,

en la experiencia de un día cualquiera,

y no ves los pájaros ni las nubes

ni las remotas manos del viento suave

que acarician al mundo desde siempre.

Investiga la verdad de tu tiempo

y encontrarás tu poesía.

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Por fuera y por dentro

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Fernando García es nuestro hombre satírico

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Las mentiras están mal vistas, pero no dejan de ser un mal menor. Lo ideal sería usarlas

en pequeñas dosis. El problema se plantea ante quien miente de manera sistemática. El

ejemplo más claro lo tenemos con los políticos. La mentira es al político lo que el hueso al

perro. Lo podrá llevar en la boca o enterrarlo, pero nunca se deshace de él.

Supongo que habréis conocido a idiotas que confiesan con gran orgullo que saben mentir

muy bien. Posiblemente es ese el único momento en el que hayan pecado de sinceridad.

Fuera de los políticos y los idiotas, el resto de personas mentimos con alguna frecuencia o

con bastante frecuencia. Si hacemos una tipología rápida tenemos las mentiras piadosas.

La típica mentira piadosa se produce cuando tu compañero de trabajo viene enseñándote

en su móvil la foto de su hijo recién nacido que parece un garbanzo en remojo, y no te

queda más remedio que decir que ese niño con cara de alienígena cubierto con polvos de

talco es guapo.

Existe también la mentira táctica. Es la que se usa en el trabajo para colgarle a un

compañero un trabajo que no quiere nadie. Se le dice a ese compañero que es la persona

ideal para realizar esa tarea. Es una trampa que se tiende con frecuencia a los becarios y

que ejecutó muy eficazmente Bill Clinton con su becaria Monica Lewinsky.

Existen las mentiras lucrativas, que sirven para sacarnos los cuartos. Los anuncios de

compresas con alas son un engaño para ingenuas muchachas en flor que creen que

calzarse una compresa es lo más parecido a un orgasmo que podrán experimentar.

Existen los más ingenuos, que son los que sin tener muchas luces se mienten a sí

mismos. Los perroflautas y melendis se engañan cuando se autodenominan idealistas,

porque lo que realmente buscan es poder fumar maría sin tener que hacer muchas más

cosas.

El campo de batalla ideal de la mentira se produce en las relaciones de pareja. En

ocasiones buscamos que nos mientan, tenemos la mítica escena de la película Johnny

Guitar en la que el protagonista dice “miénteme, dime que me amas”. También podemos

recordar la frase que pronunció la Novia de Pinocho mientras se hacían un 69:

“¡Miénteme Pinocho, miénteme!

Pero en la mayoría de las ocasiones mentimos a la pareja por necesidad. Los hombres

mentimos con más frecuencia, pero se debe más a la tenacidad de las mujeres por

pillarnos que por la vocación de mentir. Si tu novia llega borracha a casa a las cinco de la

mañana y sin ropa interior, y te dice que ha estado trabajando, la reacción normal del

hombre es creerla aunque trabaje de cajera en el Mercadona y no en una barra

americana.

En el caso inverso…, amigos míos, las cosas no son tan sencillas. Las mujeres se

convierten en un pitbull que te agarra de la mentira como si fueran tus partes nobles y no

las sueltan hasta que pides clemencia con voz de niño cantor. Con las mujeres, la típica

bola se va complicando y se convierte en una bola de nieve. Recuerdo una despedida de

soltero a la que tuve el privilegio de asistir. El momento culminante consistía en que una

bella señorita se quitaba la ropa y se restregaba ante el homenajeado que, por cierto, iba

disfrazado de Bob Esponja. El caso es que mi amigo Bob quiso negar ante su novia la

presencia de la bella señorita, pero montó tal embrollo para negar la principal, que aquello

acabó pareciendo un guión de Almodóvar con guardias civiles cantando coplas, monjas

transexuales y señoras de Albacete adictas al crack.

Las mentiras en pareja resultan necesarias en muchas ocasiones. Es ese momento de

bonito noviazgo en que todo es maravilloso y te comes sin rechistar las albóndigas que ha

cocinado tu suegra. Y no sólo eso, aunque te mueras de las arcadas, afirmas con toda

convicción que repetirás. Pero la verdad no siempre llega en el momento más oportuno.

Así, en las discusiones de pareja, uno de los momentos más violentos se produce cuando

sueltas “por cierto, que sepas que las albóndigas de tu madre son una puta mierda”.

La verdad tiene un gran prestigio, pero sin necesidad de mentiras, a veces es razonable

vivir en ese limbo en el que la verdad no existe y la mentira no es necesaria. Como dice la

conocida frase que se puede aplicar a tantos aspectos de la vida: “con las leyes pasa

como con las salchichas: es mejor no ver cómo se hacen”.

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La guarra era yo

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Darío Senda. Otoño

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La verdad que más me estremece en vida,

es la que procura la blanca muerte,

porque en el cielo guarda el alma inerte

de la lejana estrella más sentida.

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La mentira que más teme mi herida

es la que espera de nuevo tenerte,

pues su sueño sobre mi cuerpo vierte

amarga miel y esperanza fingida.

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Pero en la realidad de la armonía,

se eleva el amplio puño de dolor

que por tu ausencia golpea noche y día.

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Y mi luz miente al desear tu calor,

ya que, aunque te quiere hasta la agonía

vives sin dejar morir su temblor.

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Carlos Herrera. Mi cabeza pinta canas

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“En este mundo traidor

nada es verdad ni mentira;

todo es según el color

del cristal con que se mira”.

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Y a lo largo de la vida

la experiencia me ha dejado

dudas, penas y alegrías.

Y muy pronto he comprendido

que este mundo es un mercado

de mentiras despiadadas

donde se compran honores,

Conciencias y Voluntades.

¿Qué hay Amigos?,

¡es mentira!

¡No hay amigos!

La amistad es ilusión.

¿Cuántas veces encontramos

a lo largo del sendero

su cambiante situación?

Hay Amigos complacientes

si acompaña la fortuna,

y cuando el infortunio abate,

¡qué distantes se mantienen!

No comprenden los muy necios

que la fortuna es un duende

que cuando se acaricia vuela

dejando el alma desnuda.

Es la vida, es su mercado,

es la balanza y la tasa

de todas nuestras acciones,

el peaje que se paga

por los sentimientos humanos:

el amor y la amistad,

El parentesco entre iguales,

la felicidad, la tristeza,

el valor, la cobardía

el odio o la venganza impía.

¿Y qué es el amor?

El amor es una mascara

que nos forjamos a gusto,

con dudas, desasosiego y desconfianza,

delicioso dolor de los sentidos,

aurora inquietante de la vida,

desazón, sobresaltos y vagas esperanzas…

¡Qué deliciosa mentira!

Que todos padecemos gozosos…

Qué triste es vivir soñando

en un mundo que no existe.

¿Qué son la fe y la esperanza?

Mentiras de la existencia.

Verdad, si en algún lugar habitas,

si eres tú quien nos concitas

a contrariar los sentidos,

a vivir mintiendo siempre,

a mantenernos en la lid

de escoger el bien o el mal,

dadnos fuerzas para obrar

y rechazar la mentira

o permitid que vivamos,

sin remordimientos vanos,

Esta mentira infinita…

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Los libros

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“Todos son mentira, una manera particular de ver las cosas. La verdad es demasiado gorda para metérnosla dentro de la cabeza; solo podemos meter porciones, pequeñas porciones, y nadie tiene el mismo fragmento de verdad, ninguno es idéntico.”

X F

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Alejandro Jodorowski, el ego es la mayor mentira

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Marcela. Apolo 11

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Dicen que encontraron

un ángel en la Luna

era mujer el ángel una mujer ángel

de brillo plateado metálico

200.000 años de antiguedad

de hierro, de propiedades solo existentes

en la luna,

entre piedras resecas del mar de la tranquilidad

ella aguardaba la llegada

de un cometa tal vez

la osadía de un colibrí

sobrevolando la cara oculta

20 centímetros

pequeña figurita

entre escafandras y huellas

de pasos que dan a otros pasos

como hilos que desprende la araña

pulen su superficie

hasta hacerla brillar.

Ella guarda secretos que solo escuchan

los grillos que algún día vivieron

en el mar de la fertilidad.

,

11 de julio de 1969

el hallazgo se envuelve

de voces casi ecos que entran por las orejas

en un lenguaje indescifrable.

,

La mujer ángel de largos cabellos

observa

permanece en silencio

sobrevuela la tierra antes de irse o de llegar

quién sabe

la guardan bajo 7 llaves

,

la vía lactea desaparece

.

Dalí falso

.

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¿Por qué mentimos? Porque hay demasiadas reglas. ¿Demasiadas? Obvio, si no fueran tantas, no necesitaríamos evadirlas.

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Cristina Moscoso. Invitación

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Adeus, de Eugenia Andrade

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Es mentira la verdad

,

,

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Hay mentiras de muchos tipos, la peor es aquella que empapa los ánimos sin que nos demos cuenta, aquella que acude sigilosa y nos mantiene engañados largo tiempo. Nunca es tarde para cambiar, si te das cuenta del error.

X F

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Los Locos de la Luna es un programa presentado por Xisco Fuster

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Addenda

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James Jones

La delgada línea roja

Todo es mentira. Todo lo que sentimos, lo que vemos. ¡Cuántas mentiras escupen! Nos quieren muertos o viviendo su mentira. Lo único que puede hacer aquí un hombre es encontrar algo que sea suyo, crear una isla solo para él.

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Mika Waltari

Sinuhé el egipcio

Todo vuelve a empezar y nada hay nuevo bajo el sol; el hombre no cambia aun cuando cambien sus hábitos y las palabras de su lengua. Los hombres revolotean alrededor de la mentira como las moscas alrededor de un panal de miel, y las palabras del narrador embalsaman, como el incienso, pese a que esté en cuclillas sobre el estiércol en la esquina de la calle; pero los hombres rehuyen la verdad. Yo, Sinuhé, hijo de Senmut, en mis días de vejez y de decepción estoy hastiado de la mentira. Por esto escribo para mí solo lo que he visto con mis propios ojos o comprobado como verdad. En esto me diferencio de cuantos han vivido antes que yo o vivirán después de mí. Porque el hombre que escribe y, más aún, el que hace grabar su nombre y sus actos sobre la piedra, vive con la esperanza de que sus palabras serán leídas y que la posteridad glorificará sus actos y su cordura.

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Sandor Marai

El último encuentro

Uno acepta el mundo, poco a poco, y muere. Comprende la maravilla y la razón de las acciones humanas. El lenguaje simbólico del inconsciente… porque las personas se comunican por símbolos, ¿te has dado cuenta?, como si hablaran un idioma extraño, chino o algo así, cuando hablan de cosas importantes, como si hablaran un idioma que luego hay que traducir al idioma de la realidad. No saben nada de sí mismas. Sólo hablan de sus deseos, y tratan desesperada e inconscientemente de esconder, de disimular. La vida se vuelve casi interesante cuando ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad… Sí, un día llega la aceptación de la verdad, y eso significa la vejez y la muerte. Pero entonces tampoco esto duele ya.

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Miguel de Cervantes

Don Quijote de la Mancha

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén.

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Jorge Luis Borges

El cómplice

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.

Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.

Me engañan y yo debo ser la mentira.

Me incendian y yo debo ser el infierno.

Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.

Mi alimento es todas las cosas.

El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.

Debo justificar lo que me hiere.

Soy el poeta.

José Coronel Urtecho

Lo dicho, dicho

Si amarga el dedo sed para mi labio

sufro al tocar tu frío como amigo

si sierpe al corazón la hiel al hígado

no me despeja el cielo y me despeja.

Si colmena en tu rosa era mi nido

y yo de miel en tus venas corría

corro tu vida vivo y muerto muero

mas súbito el abismo amor vacío.

No quiero ser no puedo sola nada

sola te quiero sólo tierra y cielo

sé tú mi cuerpo sólido en tu cuerpo

que abismo me hundo y nada me desdigo.

De presencia absoluta ansia te oprimo

si bajo espera tierra que te caiga

si subo estrella sube que te siga

sea o no sea soy donde te quemo.

Quiero de tu ojo el otro insospechado

que antes que pensamiento es ojo vivo

quiero el eje del mundo en que tú giras

y tu estrella natal sexo de fuego.

No te sospecho más que mi sospecha

porque si eres verdad lo dicho, dicho

la dicha dicha si presente siento

que todo lo demás mentira miento.

Programa 21. La espera

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Esto es como cocinar. Pones el deseo al fuego y esperas. Las carnes se van haciendo, pierden su crudeza y tu boca se llena de agua mientras preparas la salsa de sexo, pollo y patatas, piensas, pollo y patatas, pollo y patatas, sí. Se va haciendo en la sartén, la giras, la carne, y esperas, todavía no hay boca, solo preparación, fuego, tostar, y esperar.

Y luego, por fin llega el momento.

Y te lo metes adentro, todo adentro.

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Hoy con nosotros Marcela, la gacela de los papeles voladores; Fernando, el guepardo de los piños afilados; Cristina, la rama que nada hacia una catarata de armonía; Darío, el trenzador de versos de bosques los de encinas y; Carlos, tutor de abrazos largos como enredaderas;  Telva, la voz en la cumbreJulio, palabra, genio y guitarra… Y, desde Santander y antes desde Colombia y antes desde vete a saber donde, tras casi mil días de silencio (su libro publicado se llama así, “Días de silencio”), Katho Gómez, tras mil días “secuestrada en un espejo” (esto es de  uno de sus versos)… por fin la tenemos aquí de nuevo.

Y, junto a Xisco Fuster, presentando este programa de locos, César, ¡el hombre del tango!

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Expectativas y realidad

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Al fin y al cabo, ¿“esperar” no consiste en hacer que la realidad y las expectativas coincidan?

A veces es esperando cuando nos volvemos locos, nos creemos el mundo como nos gustaría que fuera… esperando.

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La espera infinita, de Pilar Alcántara

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Todos nos pasamos la vida soñando

anhelando, esperando… algo,

y a muchos se nos pasa la vida en esa espera

que al mismo tiempo nos hace seguir viviendo,

yo espero que algún día la justicia no sea ciega, sorda y muda,

yo sueño que algún día tengamos gobernantes que quieran

a sus pueblos por encima de ellos mismos,

como los padres quieren a sus hijos,

y que no nos sigan dividiendo

con las religiones, con las banderas

con las lenguas, con las fronteras.

Yo anhelo que no nos enfrenten más

con sus absurdas ideas

y que ni una persona más

se haga soldado manipulado

¡porque todos somos hermanos!

¡hijos de un mismo Dios!

¡así somos los humanos!

Mi espera es infinita…

y si no consigo llegar en lo que me queda de vida

seguiré esperando en la próxima… y a la siguiente

aunque tenga que vivir mil vidas

hasta conseguir mis sueños.

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Saray Pavón recita No te salves, de Mario Benedetti

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poema de Marcela

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te espero debajo del sicomoro

te voy a esperar tejiendo finas redes

como penelope

te esperó en el muelle

despeinada entre corales encendidos.

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te voy a esperar vestida de transparencia

con mis aletas de sirena escondidas

entre las olas

danzando al son de caracolas gigantes

que susurren tu nombre

mientras te ofrezco bombones de licor

llegados desde Creta

junto a oráculos que vaticinan tu venida

.

te voy a esperar junto a las hormigas

llevando y trayendo enormes hojas

de aquí para allá como sonámbula

ni que decir de mi espera al acecho

de los lagartos

que lloran tanto tanto

como si estuvieran tristes

y al abrigo de los osos que duermen

entre mis sabanas

mientras regalan su miel a mi cuerpo

toda mi espera y más, mucho más.

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pero ojo conmigo, ¡que todo tiene un límite!

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Esperas que rebosan

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..

Cuanto más larga la espera, mayor la paciencia

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Autoaprendizaje, de Cristina Moscoso

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He aprendido a esperar esperanzas, que la vida se acerque despacio y dejarla escapar dulcemente, como escapa la arena en los relojes sin cuerda. A tejer telarañas girando en torno a mí para hacerme invisible, mientras juego al escondite con mis otros yoes. Arrancarme palabras con un golpe de viento, arrugar pensamientos limpios y bien planchados, sortear los momentos más graves de mis siete vidas.

He aprendido a esperar que la suerte me empuje despacio y me invite a subir al último autobús de Joaquín Sabina, que se abra la caja pandora, cuando el pulso del tiempo regale sorpresas.

He aprendido a esperar que regrese el aliento al lado de alguna llamada perdida, en el mismo tren y con el mismo traje de todos los veranos, para no equivocarme. Y a correr en la arena con los pies quemados de amores secretos, ya oxidados mucho antes de empezar.

He aprendido a circular por el mundo sin saltarme más de dos semáforos rojos el mismo día, reírme a carcajadas de mí misma, perder la vez en las consultas de los médicos y también segundas o terceras oportunidades sin mirar la cuenta atrás. A esperar que todo y nada cambie, por eso escribo poemas sobre papel de fumar.

Mi gran secreto ahora es haber aprendido a transformarme en rana o cualquier otro animal cercano para no aburrirme de tanto príncipe, de tanta espera.

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Espera un poquito más

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Las esperas hilarantes de Fernando García

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La espera. Puede parecer algo abstracto, pero en realidad es bastante concreto. Por ejemplo, acabo de empezar a leer y es posible que más de uno de vosotros ya esté esperando a que acabe de una puta vez.

Hay más esperas de las que creemos entrever. “Espérame”, es la expresión que más usa la amante del eyaculador precoz.

Nuestra vida es un constante actuar con la finalidad de obtener un resultado. Ese intervalo entre acción y resultado es la espera. También hay esperas que escapan a nuestro poder. A eso se le llama esperanza. Si os pregunto cuáles son vuestras esperanzas, me diréis que consisten en ver cómo acaban las guerras y el hambre en el mundo. Yo soy más humilde y hace tiempo que renuncié a las utopías. Mis esperanzas se reducen a que mi ordenador se cuelgue con un poco menos de frecuencia o que los hiperactivos hijos de mis vecinos de arriba no madruguen un domingo por la mañana.

La esperanza es una moto que muchas veces nos venden. Ratzinger nos dice que si no estamos satisfechos con el producto que supone la vida terrenal no nos devuelve el dinero, pero sí nos da esperanza de una vida mejor que nos espera en el más allá. No te jode, ya sabe que es metafísicamente imposible que podamos reclamarle el servicio postventa después de muertos.

También hay esperas más terrenales, cuando voy al supermercado hay dos colas. Una de cuatro personas con carritos llenos y otra con una señora mayor que sólo va a comprar un paquete de galletas. Siempre me pongo detrás de la señora con las galletas creyendo haber actuado inteligentemente. Resulta que la cajera es novata y no le pasa el código de barras de las galletas. Entonces coge el micro y con toda la voz de choni que le es posible dice “señorita Puri acuda a caja dos”, después de un rato llega la señorita Puri, que normalmente va pintada como una puerta y masca chicle, además de tener el mismo entusiasmo que un gorrino camino del matadero. Se lleva las galletas y vuelve al cabo de un rato con la etiqueta del precio (en ese momento ya han pasado dos carritos en la cola de al lado), cuando por fin ha llegado el momento de pagar, resulta que la señora vuelca su monedero lleno de monedas de un céntimo. La cajera parece que aprendió a contar la semana pasada viendo un episodio de Barrio Sésamo y realiza su tarea con gran esfuerzo y concentración. En resumen, cuando la señora ha pagado sus putas galletas, en la cola de al lado han pasado los cuatro carritos que había al principio y dos más de propina. Pero aún así no pierdo la esperanza y siempre me pongo detrás de la señora con las galletas.

Lo contrario de esperar es temerse algo. Mi alta formación intelectual provoca que mis temores sean de índole cultural. Por ejemplo, siempre he temido que se rodara la segunda parte de Ghost, esa espantosa película en que el actor Patrick Swayze se muere y le intenta echar a su mujer polvos desde la ultratumba. La verdad es que tendría mérito que se rodara la segunda parte si tenemos en cuenta que ahora Patrick Swayze se ha muerto de verdad. Otro temor que tengo es que Azúcar Moreno se reconcilie y nos castiguen con un nuevo disco. Un temor que me atenazaba se ha confirmado hoy, y es que Carlos Ruiz Zafón ha sacado su tercer best seller. Ya sabéis que los best sellers son libros que se escriben para gente a la que no le gusta leer, cosa tan absurda como sacar al mercado unas compresas con alas dirigidas a mujeres menopáusicas. Pero como el género humano es tan carente de sentido, estas compresas impresas y encuadernadas se venden en grandes cantidades.

Me despediré con dos refranes, uno español y el otro ruso. El ruso dice: “espera lo mejor y prepárate para lo peor”. Y el español dice: “vive de ilusiones el tonto de los cojones”.

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Esperar carta, al cartero o al revés

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Darío Senda experimenta con un soneto

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Junto a las olas que tienden el verde mar

desde la sinrazón hasta la locura, te espero.

Ninguna llama en mi corazón quiero,

pues nada poseo que importe quemar.

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Y aunque impreciso tiempo pueda amar,

sabes que tan solo por tu nombre muero

ya que todo se limita a un deseo fiero

que me atormenta y no logro calmar.

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El sufrimiento que otorgas sin piedad

es cruel quejido entre rumor despierto,

extensa herida, agónica soledad.

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Sin embargo, más allá del cielo cubierto,

aguardo que los dedos de la claridad

suavemente acaricien mi amplio desierto.

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Y pienso, junto a las olas del verde mar,

si quizás mi espera es vago sueño,

una ilusión sin contorno ni dueño,

un sol que calor jamás alcance derramar.

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Pero mi alma no cesa de llamar

tu recuerdo engarzado en desdeño,

porque su vida prefiere volver a lastimar.

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Te espero. Mario Benedetti. Recita Carolina Villafruela

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La espera, de Carlos Herrera

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De ti, todo lo he esperado, ¡todo!

Tu voz, tus labios, tu sonrisa,

tu mirada sincera, tu nobleza,

tus enojos de niña consentida,

tus tiernas manos al acariciar mi cuerpo

y el primer beso que le robé a tu boca…

Pero te has ido…

Y a pesar del tiempo, la angustia y la distancia

del ignoto lugar donde te ocultas

regresaras a mí… como regresan las aguas en invierno

y te estaré esperando,

como espera el surco roturado, el sol y la lluvia

que germina la simiente.

Me refugio en mí mismo, en los recuerdos,

como un sonámbulo loco adherido a sus sueños,

y regreso a los lugares de ensueño

que visitamos los dos cogidos de la mano

extasiada la mirada y un temblor en el cuerpo:

y regreso al murmullo del río, a la paz de los lagos,

al trinar de los pájaros en lo profundo del bosque,

a ver morir la tarde en rojo y malva

y pisar las variopintas hojas secas del otoño,

o sorprendido, por la luz del alba, en un carnal abrazo,

-¡Al rito pagano, a la báquica alegría!-,

en el mudo silencio donde descansan los cuerpos

después de la fatiga y de la entrega…

-quimérica espera de mi fantasía-.

Cuantas veces, tú y yo oímos y miramos sorprendidos

el estruendo del agua al despeñarse en la cascada,

el rielar de la luna a la orilla del lago,

el espacio infinito en un cielo estrellado

el silencio rasgado por el murmullo de un beso,

la mano traviesa que recorre los cuerpos,

el aire agitado por el vuelo de un pájaro,

el brillar de sus plumas a la luz del ocaso,

el azul de los cielos reflejado en tus ojos,

la pasión infinita de amar y de amarnos.

Pero te has ido…

Y recorro contrito esta bella quimera

que forjamos tú y yo,

sumergido en la noche, cuando todos los pájaros

paralizan su vuelo, cuando todos descansan

las fatigas del día, cuando el sol del crepúsculo

proyecta las sombras… y palpo tu ausencia

cada vez que respiro… y siento que me ahoga

el ocio de mi cuerpo…

Pero te sigo esperando…

con el murmullo del río al saltar la cascada,

en el espejo del lago reflejando la luna,

en lo profundo del bosque a la luz del ocaso,

y a la luz de la aurora y el trinar de los pájaros

y en mi viaje perenne con incierto destino.

¡Te sigo esperando! ¡Ese es mi destino!

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Cuentos de la mera existencia

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Lo que queda, de Katho Gómez

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Muy trasnochada te digo que me perdones

porque soy injusta contigo y con el amor.

Muy trasnochada siento hacerte sufrir en

medio de mi catarsis y mis dudas

en medio de las voces que no cesan

por todo aquello que tanto luchamos

por mi temor al frío, a la lluvia, a las ancianas

que habitan las bancas de los parques,

por todo eso deseo comenzar otra vez.

.

Que todo fuera un principio brillante

una mañana de sábado frente al croissant

y el café

deseo secar mi lago oscuro, trascender

contigo a donde haga falta,

abrir los brazos, posar un beso, dejarme

llevar por ti en coche

aunque me meree en las curvas.

La sal de mis ojos está seca

apagaré el despertador

pondré la ropa sucia en la lavadora

los pasos en el techo de los vecinos no serán

inconveniente.

Haré lo que corresponda como siempre cada

mañana.

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Cadáver exquisito escrito por el público de los Locos

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Amapola río blanco puente largo deseo felicidad,

luna,

dardo que se me ha clavao en los huevos.

Que nunca nos quiten la esperanza,

la tecnocracia contra la Humanidad. Todo y nada.

Y los pétalos que esperan tus manos

traidor

por la brisa del viento

continuando, continuando,

continuando

por el camino caí por el precipicio donde caemos

creceros hijos de la necesidad y morimos,

pues no queda más.

Más que tus rizos morenos azabache

mi pequeña

y tierna alma errante

maletas vacías, corazón lleno,

carne de habitación de hotel,

iluminada con una bombilla

desnuda.

.

Caducos, de Katho Gómez

.

Nuestro plazo se cumple.

Estamos a punto de expirar.

Las flores del adiós se marchitan.

Las gotas del susurro se transforman en ocaso.

.

Pero aun así esta es una fiesta

llegamos conscientes y con vida a esto

llegamos esperando lo inevitable

separados el uno del otro

desnudos en nuestras ropas de transeúntes

sin casa.

Nuestro plazo nos avisa y hace de estas

noches que quedan una gran mañana.

Junta nuestros ojos cuando nadie ve

para oírnos respirar sin pausa.

.

Tenemos vida para esto

para desear más de la cuenta

atrincherados

de todas las cosas que ignoramos

esperando resignados ese tren que nos

llevará al olvido.

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Resumen de la velada

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Adiós: Si no espero nada, mi imaginación muere.

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Los Locos de la Luna es un programa presentado por Xisco Fuster

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Addenda

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Ernesto Sábato

El túnel

Fue una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.

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Juana de Ibarbourou

Noche de lluvia

Llueve… espera, no duermas.

Estate atento a lo que dice el viento,

y a lo que dice el agua que golpea

con sus dedos menudos en los vidrios.

Todo mi corazón se vuelve oídos

para escuchar a la hechizada hermana

que ha dormido en el cielo,

que ha visto el sol de cerca,

y baja ahora elástica y alegre de la mano del viento,

igual que una viajera que torna

de un país de maravilla.

Cómo estará de alegre el trigo, amante.

Con qué avidez se esponjará la hierba,

cuántos diamantes colgarán ahora

del ramaje profundo de los pinos.

Espera, no te duermas.

Escuchemos el ritmo de la lluvia.

Apoya entre mis senos tu frente taciturna.

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André Gide

Los alimentos terrestres

Yo viví en la dulce y perpetua espera del azar. Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo, de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta. Fui feliz cuando las fuentes de agua me revelaron que tenía sed, y cuando estando en pleno desierto (donde la sed no se puede saciar), preferí, a pesar de todo, la fuerza febril que me inspiraba el furor del sol. Ciertas noches hallé oasis maravillosos que el deseo acumulado durante todo el día hacían más frescos aún. En la extensión de arena golpeada por el sol y como adormecida por un gran sueño -el calor era tal que vibraba en el aire- sentí el pulso de la vida, una vida que no podía dormir, que se desvanecía de tanto temblar en el horizonte, y que estaba henchida de amor a mis pies. Lo único que buscaba día a día, minuto a minuto, era hallar la manera más pura de penetrar la naturaleza.

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Michel Tournier

Celebraciones

Hay en algunas obras maestras —y por ello figuran en primera línea de la literatura universal— una incitación a crear, un contagio del verbo creador, una puesta en marcha del proceso inventivo de los lectores. Yo confieso que para mí esa es la cumbre del arte. Paul Valéry decía que la inspiración no consiste en el estado en que se encuentra el poeta cuando escribe, sino en el estado en que el poeta que escribe espera poner a su lector. Pienso que de tal afirmación cabría hacer el fundamento de toda una estética literaria. Pero ¿no equivale esto a esperar que una obra de arte posea ante todo una determinada virtud pedagógica? Montaigne decía que enseñar a un niño no es llenar un vacío sino encender un fuego. Creo que no se podría pedir más. En cuanto a mí, lo que he ganado es cierta llama que veo a veces brillar en los ojos de mis jóvenes lectores, la presencia de una fuente viva de luz y de calor que se instala de ahora en adelante en un niño, encendida por la virtud de mi libro. Recompensa rara ésta, y que no tiene precio, a todos los esfuerzos, a todas las soledades, a todos los malentendidos.

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Oscar Wilde

De profundis

Después de una larga e infructuosa espera, me he decidido a escribirte, y ello tanto en tu interés como en el mío, pues me repugna pensar que he pasado en la cárcel dos años interminables sin haber recibido de ti una sola línea, una noticia cualquiera: que nada he sabido de ti, fuera de aquello que había de serme doloroso. Nuestra trágica amistad, en extremo lamentable, ha terminado para mí de un modo funesto, y para ti con escándalo público. Empero, el recuerdo de nuestra antigua amistad me abandona raramente, y siento honda tristeza al pensar que mi corazón, antes henchido de amor, está ya para siempre lleno de maldiciones, amargura y desprecio.

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José Luis Sampedro

La vieja sirena

Si nunca despertaste en sobresalto

febril, precipitándote hacia el lado

vacío de tu lecho, tanteándolo

con manos que se obstinan vanamente

contra implacable ausencia.

Si no sentiste entonces la muerte

desgarrándote en vida y agrandando

el vacío entre tus venas inflamado

el vano apartamiento de tus muslos,

el ansia de tu sexo.

Si no rompió tu voz ese gemido

que acuchilla la turbia madrugada…

es que en tu corazón no ardía en la hoguera

que llamamos amor.

En ella me consumo y es mi grito

tu nombre: a ti me abro en carne viva.

Mi piel muere en espera de la tuya,

mi sexo late con ansiosa boca

de pez en la agonía.

Y al no llegar tus labios con tu bálsamo

ni el fuego sosegante de tu lengua

mi mano se fatiga inútilmente

en estéril caricia…

Porque tan sólo tú tienes las alas

para el vuelo que mata y da la vida.

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Jacques Roubaud

Algo negro

Y el silencio es lo que queda cuando todo se sabe y nada se espera.

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Maurice Maeterlinck

La inteligencia de las flores

La vallisneria es una hierba bastante insignificante que no tiene nada de la gracia extraña del nenúfar o de ciertas cabelleras submarinas. Pero se diría que la naturaleza se ha complacido en poner en ella una hermosa idea. Toda la existencia de la pequeña planta transcurre en el fondo del agua, en una especie de semi sueño, hasta la hora nupcial en que aspira a una vida nueva. Entonces la flor hembra desarrolla lentamente la larga espiral de su pedúnculo, sube, emerge, domina y se abre en la superficie del estanque. De un tronco vecino, las flores masculinas que la vislumbran a través del agua iluminada por el sol se elevan a su vez, llenas de esperanza, hacia la que se balancea, las espera y las llama en un mundo mágico. Pero a medio camino se sienten bruscamente retenidas: su tallo, manantial de vida, es demasiado corto; no alcanzarán jamás la mansión de luz, la única en que puede realizarse la unión de los estambres y del pistilo. ¿Hay en la naturaleza una inadvertencia o prueba más cruel? ¡Imaginaos el drama de ese deseo, lo inaccesible que se toca, la fatalidad transparente, lo imposible sin obstáculo visible!

Programa 20: luz

Estándar

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El tiempo solo se mueve en una dirección, pero la luz,

la luz se mueve hacia todo y por todo, la luz llena los rincones

y le saca punta a las esquinas.

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La luz es imprescindible para andar el camino, porque los caminos no se adivinan a oscuras (aunque hay idiotas que lo intentan).

Con la luz llenamos los colores, los atardeceres, los días de playa,

el puchero de lentejas con zanahorías naranjas, judías verdes y tomates rojos,

los espejos (por duplicado), llenamos los brindis, nuestra cena a solas con pequeñas velas.

Las almas de las imágenes, sin la luz, son cadáveres de plata negra.

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César Ribba

 A propósito de Ishiyama, he aquí otra historia curiosa: dudaba yo sobre el lugar que elegiría ese año para ir a ver la luna de otoño y me decidí finalmente por el monasterio de Ishiyama, pero la víspera de la luna llena leí en el periódico una noticia en la que se informaba que para aumentar el disfrute de los visitantes que fueran al monasterio al día siguiente por la noche para contemplar la luna, habían colocado por los bosques una grabación de la Sonata al Claro de Luna. Esta lectura me hizo renunciar al instante a mi excursión a Ishiyama. Junichiro Tanizaki, Elogio de la sombra.

subiéndose a la red vídeo intervención cesar

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Luz flota revuelta sobre el agua

Sucede a veces, que no se mezclan las luces más intensas con la parca agua, esos brillos se zafan del bombardeo entero, brotan danzarines, animan el agua, pero no la poseen, solo patinan sobre ella.

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Pilar Alcántara Vence a las nubes

Había captado el instante a partir del cual la luz, habiendo tropezado con un acontecimiento verdadero, iba a apresurarse hacia su fin. Ya llega, me dije, el fin viene, algo sucede, el fin comienza. Estaba embargado por la alegría. Maurice Blanchot. La locura de la luz.

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No te ocultes sol

por la mañana,

vence a las nubes

y brilla con gana,

para que yo venza

a mis miedos

a mis desgana,

tu luz y calor

prende mi llama,

que esta vida cruel

a veces me apaga;

Con el sol es todo

agradable, acogedor,

todo tiene alegría

todo tiene mas color,

sin él yo me siento fría,

me encuentro triste

y hasta vacía, pero…

cuando la luz dorada

ilumina el salón, al

entrar por la ventana,

calienta mi corazón,

alumbra hasta mi alma.

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Miquel Sureda i Jaen

Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy. Toma un cántaro de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe pensando en que mañana quizá la luna te busque inútilmente. Rubaiyat.

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Bukowski y Tom Waits, ¡juntos!

The laughing heart

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Carlos Herrera

Armando estaba quieto, mirando fijamente al frente, como aterido y de pronto el dorado rayo de luz lo atrapó levitándolo unos centímetros. Roberto Fontanarrosa, Inspiración.

¡Carlos, levántate!

 

Solo su luz

Dedicado a mi esposa

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Mirar la tarde azul, La luz de su mirada,

Oír su voz, su risa inmaculada.

Recordar que fue ayer,

Hecha ruinas mi alma,

Con el dolor a cuestas que ya no cabe en mi vida,

Solo con su mirada,

Me envolvió en suave encanto,

-Pétalos de rosa, olor a musgos, aguas cantarinas-

Y viaje, toda su magia, absorto y hechizado,

Seducido por otras geografías de ilusión,

De pasión y de locura.

Embriagadoras rosas renaciendo en mi pecho.

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Con el corazón incendiado y brisas de azahares,

Mi voz ahogada por las dudas, los esfuerzos baldíos,

La voz de la conciencia cayendo en el vacío,

Desgarrado por el misterio Insondable de la vida,

Mis sueños perdidos en el vórtice del tiempo:

-Pétalos de fuego y sangre derramada-,

Tome su mano, Un simple gesto,

Que rompió mi soledad y arrincono el olvido

E hizo nacer de mis entrañas,

Tensando las cuerdas de mi alma,

La fresca sinfonía de la esperanza:

¡La luz, solo la luz en lontananza!

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Con solo susurrar una palabra,

Con quedo y tembloroso impulso,

Invadió todos los límites de mi alma:

Renacieron las flores perfumadas,

Los sueños volvieron a ser ciertos

Y fue añeja entre mis odres,

Como el vino que envejece en las tinajas,

La conciencia de su amor y de su aliento,

La tarde azul, las noches perfumadas,

Sus suaves valles, sus montañas

Tiritando a la luz de las estrellas.

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Volví a enamorarme de la vida,

Desterré la muerte de mi entorno,

El rencor, la tristeza y el olvido,

Reviví la fantasía y el ensueño

Al comprender que solo con la luz de su mirada,

Con su voz, con su denuedo, con su aliento,

Las tibias yemas de sus dedos,

Con su caricia húmeda y muda,

Huyeron los fantasmas y el tormento.

Y comprendí en un instante,

A la luz fulminante de su encanto,

Que ya no me hace falta nada.

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El mito de la caverna. Platón

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Marcela emerge de la luz

Tened luz, amor, sed las perlas que el mar mezcla a sus aguas, aves hechas de luz en los bosques sombríos. Víctor Hugo

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Jonás

Jonás duerme dentro de la ballena

allí hay luz

se acurruca y sueña con el mar

en algún punto distante del Universo

a lo lejos el ave fénix agita sus alas

en el incendio

sobrevuela la extensión sin límites

mientras el gran pez se desliza ausente

en la noche de absoluta claridad.

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Jonás duerme

allí hay luz

y es un caballito de madera

agitando la tormenta

descubre pasadizos

rizos de realidad amontonados

por los rincones.

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El ave gira y gira

allí hay luz

espirales que son caminos

hacia el inicio

el agua lo describe

traslúcido y ahora es el pez

y las algas

y la desembocadura azul

en donde me encuentra.

.

Y todo se vuelve luz

iridiscencia de luz

nitidez de luz

cascada en la noche iluminada

de luciérnagas

que caen en mi cuerpo

hasta hacerlo destello.

.

Luz

Voy a encender todas las estrellas

luego las convertiré en luciérnagas

más tarde serán bichitos de luz

farolitos de papel

y cometas que entran por las ventanas

y cuando todo esté iluminado

y vertiginoso

me presento yo

¡a ver si te enamoras locamente de mí!

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Shakespeare. Romeo y Julieta

¿Qué luz se abre paso por aquella ventana…?

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Fernando García nos a-luz-ina

Hoy toca hablar de luz. Cuando supe que el tema de este mes era la luz, pensé que Xisco quería hacer un homenaje a esas alegrías que nos da Gesa-Endesa al principio de cada mes, alegrías que, por cierto, aumentan en la misma medida en que se me hinchan las gónadas. Si hay algún estudiante de la LOGSE, aclararé que las gónadas son las pelotas. Sí, digamos que es como una especie de menstruación: Gesa me hincha las pelotas cada mes al tiempo que me desangra.

Se dice que el sol representa lo masculino y la luna lo femenino. En una interpretación apresurada, supongo que sería porque los hombres siempre estamos calientes y las mujeres tienen una cara oculta.

La palabra lucidez tiene su origen en la luz, pero a veces un exceso de lucidez es perjudicial. No os voy a hablar de teorías filosóficas. Os pondré un ejemplo que incluso comprenderéis los que habéis estudiado la LOGSE: ‘agarrarse un ciego’ es cogerse una borrachera. Conoceréis la experiencia de estar una noche de marcha, medio ciegos de copas y con la luz tenue de un local de copas. La falta de luz física y mental te hace pensar que esa chica es guapa. La mañana siguiente te das cuenta de que bueno… las elecciones o, mejor dicho,las erecciones no fueron las más acertadas. A esto se le denomina clínicamente postraumatismo ence-fálico. Sin que sirva de precedente, reconoceré en un acto de humildad, que tal vez yo haya sido causante del despertar sobresaltado y afligido de alguna mujer resacosa, que en ese momento se plantea cambiar su domicilio a la isla de Lesbos o directamente opta por la solución del chupito de cianuro destilado en las bodegas Ramón Sampedro.

Identificamos la luz con la alegría, y la oscuridad con la tristeza. Si queréis ver algo luminoso y alegre os propongo un anuncio de compresas con alas, en los que bellas mujeres premenopáusicas celebran alborotadas que la sangre no ha llegado al río. Hay quienes incluso se emborrachan de luz. Habréis observado alguna vez por la calle a esos guiris que viven en tenebrosos países y al llegar aquí se han sometido a una sobredosis de luz solar que les hacen parecer lechonas fluorescentes. Esta imagen es un poco inquietante, me recuerdan a las películas de zombis, sólo que estos zombis incandescentes llevan riñoneras y sandalias con calcetines.

La luz tiene un algo de totalitario. No hay nada más peligroso que conocer a alguien que ‘ha visto’ la luz. Estas personas que creen haber tenido acceso a los más profundos secretos del universo se conocen en psicología con el nombre de “putos iluminaos”. El primer iluminao fue Buda. Si ‘ser iluminado’ consiste en calzarme túnicas de color azafrán o renunciar a un solomillo de ternera por temor a comerme a mi abuela reencarnada, prefiero seguir viviendo en las tinieblas. Y en Occidente no pinta mejor la cosa con los friki-ratzingerianos diciéndonos que la luz y la verdad consiste en rezar mucho y fornicar sólo con finalidad reproductiva, que es justo lo contrario de lo que hacemos (o al menos lo intento, en mi caso) las personas normales.

Hay quien paradójicamente vive en la oscuridad y está convencido de ser una jodida luciérnaga. Por ejemplo, los perroflautas y melendis que se creen más listos que el resto de los mortales cuando la única luz que captan es la que alimenta sus plantas de maría.

Os dejaré con una frase muy adecuada para estos tiempos de crisis: el último que se vaya, que apague la luz.

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Huésped de niebla y luz. Gustavo Adolfo Bécquer

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Cristina Moscoso, poeta

El rostro de la joven, vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante en su interior. Ray Bradbury.

Descubrimiento

Nunca se me había ocurrido que la vida también era despertarse cada día enredado en las sábanas con los ojos velados de sueños. Extender la mano en busca de otra piel conocida y suspirar sin prisa. Pisar la baldosa fría, tropezar con el zapato sonámbulo (¿cómo habrá llegado aquí?) y no olvidar la costumbre de encender amorosamente todas las luces de la casa, incluso las lámparas antiguas con las viejas bombillas fundidas.

Nunca se me había ocurrido que la vida también era encontrase cada día con la mañana, esa desconocida callada, sentir cómo las luces se atreven a habitarla, a descifrar las preguntas cotidianas aparcadas en nuestra imaginación. ¿Qué haré hoy para que me quieras? Empezaré por olvidarme un poco y mirar si mis pensamientos te rozan, poner el café al fuego en la paciente cafetera italiana que nunca abre ni cierra bien. De repente, el sol empieza a espiar entre las grietas de las paredes blancas y se pone a limpiar las tristezas. Casi me había olvidado de su generosa complicidad con las mañanas de invierno. Otro sorbo de café y azúcar.

Nunca se me había ocurrido que la vida también era abrir la ventana para recibir a centenares de pacificas hormigas, formando dibujos cubistas sobre los restos del croasán, mientras el camión de la basura se acerca arrogante, flanqueado de dos hombrecillos elegantemente amarillos.

Por fin ya puedo apagar todas las luces, también las lámparas de ayer con las antiguas bombillas fundidas resistiéndose a morir. Y salir de casa, dejando atrás un sonido que muerde el silencio al cerrarse la puerta. Piso el asfalto, contengo la respiración y dejo acercase el viento lleno de vida, con los ojos ya abiertos pero caminando a tientas, sin saber todavía explicar lo que siento.

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El último baño de sol del día

Fíjate en cómo las líneas de las formas son un resplandor dorado, y dentro de esas formas se guardan personas, perros, paz…

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Darío Senda y su elipse de luz

La luz no sabe qué quiere.

En sus límites de ópalo,

se encuentra ella misma,

y vuelve.

Federico García Lorca

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Elipse de luz

Luz, minúsculo punto

suspendido en el tiempo.

Convierte mi efímero nombre

en difuso recuerdo.

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Luz, faro de azul negrura,

secreta estrella, lejano universo.

Orienta mi errante cuerpo

hasta los labios de tu destello.

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Luz, serena muerte,

mensajera del deseo.

Hazme ocupar, te suplico,

el vacío que escondes dentro.

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Luz, luz de mi corazón,

por tu resplandor muero.

Enciende en lo alto mi alma,

apágala aquí en silencio.

Darío Senda

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El meu amor sense casa, Maria-Mercé Marçal

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¿La luz lo es todo?

El amor, la fascinación, el encanto… nada de todo esto necesita la luz para verse.

Luz

El dolor, la amargura, las sombras

el aliento en huida, la muerte

luego la luz que de repente vino

y tú fuiste marcando sus aristas celestes

ante el asombro alegre de mis ojos.

No sabría decir cuándo te vi más claro

más patente, más cierto

si mientras engendrabas mi agonía

o ya en el renacer, sobre la vida.

Quizá fuera en la luz

ahora recuerdo mi grito

por sentir tu mano abierta.

Los ciegos pueden al tacto comprobar lo amado

mi corazón es todo tacto para tu presencia.

María Elvira Lacaci

Escena de Francisco Rabal en “Pequeños milagros” (1997).

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Cadáver exquisito de Locos

Una vez mñas, el público en la librería apunta sus palabras en contenidos ciegos. Esto es lo que queda cuando se unen estas palabras:

Ganso esperanza vida

venganza camino lento

luz reflejó en el lago y

ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve y nada más cariño

corazón correspondido, anodadado enamorado, reflejo

trasmuta la oscuridad de la mente

maravilla

refleja el alma un camino, espejo.

Sol, sol, sol… inmenso

playa, erizo de mar, de pocas púas,

púas que me hieren como la indiferencia del hombre más sexy.

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JULIO ORTIZ Y TELVA

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Cuando acabó la actuación, Darío Senda se acercó a Julio y Telva admirado. Les pasó un poema, por si querían musicarlo. Julio se tomó la noche para llenar de acordes los pliegues de cada verso y, al día siguiente, Telva ya estaba ensayando… ¿No es magnífico? El mes que viene, estrenaremos la canción…

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En toda su vida,

por una vez

tuvo un momento de claridad

y murió.

 

“Sinceramente, la calidad de los poemas de vuestros poetas, la calidad de las intervenciones, de los vídeos, de los textos especialmente escritos para la ocasión, su multi-disciplina-riedad, la calidad de la música compuesta por Julio Ortiz o la voz “bestial” de Telva (lo siento, no se me ocurre una palabra más real), hacen de los Locos un espectáculo no solo único, sino también encantador. Todos los que participáis en él os tenéis que sentir orgullosos. Ánimo y seguid subiendo; no hay techo para el arte”.

Un admirador

.

 

addenda

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Victor Hugo

La belleza y la muerte

La belleza y la muerte son dos cosas profundas,

con tal parte de sombra y de azul que diríanse

dos hermanas terribles a la par que fecundas,

con el mismo secreto, con idéntico enigma.

Oh, mujeres, oh voces, oh miradas, cabellos,

trenzas rubias, brillad, yo me muero, tened

luz, amor, sed las perlas que el mar mezcla a sus aguas,

aves hechas de luz en los bosques sombríos.

Más cercanos, Judith, están nuestros destinos

de lo que se supone al ver nuestros dos rostros;

el abismo divino aparece en tus ojos,

y yo siento la sima estrellada en el alma;

mas del cielo los dos sé que estamos muy cerca,

tú porque eres hermosa, yo porque soy muy viejo.

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Ray Bradbury

Fahrenheit 451

Se vio en los ojos de ella, suspendido en dos brillantes gotas de agua, oscuro y diminuto, pero con mucho detalle; las líneas alrededor de su boca, todo en su sitio, como si los ojos de la muchacha fuesen dos milagrosos pedacitos de ámbar violeta que pudiesen capturarle y conservarle intacto. El rostro de la joven, vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante en su interior. No era la luz histérica de la electricidad, sino… ¿Qué? Sino la agradable, extraña y parpadeante luz de una vela.

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Maurice Blanchot

La locura de la luz

Había captado el instante a partir del cual la luz, habiendo tropezado con un acontecimiento verdadero, iba a apresurarse hacia su fin. Ya llega, me dije, el fin viene, algo sucede, el fin comienza. Estaba embargado por la alegría.

Roberto Fontanarrosa

Inspiración

Armando estaba quieto, mirando fijamente al frente, como aterido y de pronto el dorado rayo de luz lo atrapó levitándolo unos centímetros.

Rompió el coral de ángeles a cantar y de nuevo el viento casi huracanado que se generaba dentro de ese baño de luz ambarina, despeinó el cabello del autor. Esta vez fueron pequeños pájaros de pecho rojo los que escaparon de bajo su saco de cuero y hasta pareció escucharse un rumor de mar entre las voces de los niños celestiales.

– ¡La musa, la musa! –alcanzó a decir, paralizada, Nacha. Cuando terminó de decirlo, el fenómeno había cesado. Corrieron hacia Armando quien ya estaba de nuevo apoyado con ambos pies sobre la vereda, alborotado el pelo, confuso, meneando la cabeza, tocándose los labios. La calle parecía más vacía, más silenciosa y más oscura que nunca tras la retirada del cilindro de luz.

Entre Nacha y Buchi, prácticamente alzado por los codos, llevaron a Armando hasta el Dory.

– ¡Lo agarró, lo agarró de nuevo! –comunicó Nacha a gritos a los demás, en tanto sentaban a Armando en una silla.

– ¡Armando, Armando…! -lo tomó del brazo Manuel-. ¿Qué te dijo? ¿Qué te dijo?

Armando miraba fijamente una botella estacionada frente a él. Su mano derecha se abría y cerraba, nerviosa.

– ¿Qué te dijo? ¿Quieres papel? –insistió Nacha. Armando recorrió los rostros anhelantes de todos, con lentitud.

– ¿Puedes creer… -comenzó, con broma- …puedes creer que no le escuché nada?

– ¡¿Cómo?! – saltaron todos.

– ¿Y qué voy a escuchar –golpeó con su puño derecho sobre la mesa Armando– con ese coro de mierda que te aturde? ¿Qué voy a escuchar?

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Junichiro Tanizaki

Elogio de la sombra

Para aclarar lo que quería decir con ello, señaló con el dedo un poste de la luz con una bombilla encendida en pleno día. “¡Einstein es judío, por eso se fija en esos detalles!”, añadió Yamamoto como comentario; pero, a pesar de todo, en comparación, si no con América, al menos con Europa, Japón utiliza el alumbrado eléctrico sin reparar en gastos. A propósito de Ishiyama, he aquí otra historia curiosa: dudaba yo sobre el lugar que elegiría ese año para ir a ver la luna de otoño y me decidí finalmente por el monasterio de Ishiyama, pero la víspera de la luna llena leí en el periódico una noticia en la que se informaba que para aumentar el disfrute de los visitantes que fueran al monasterio al día siguiente por la noche para contemplar la luna, habían colocado por los bosques una grabación de la Sonata al Claro de Luna. Esta lectura me hizo renunciar al instante a mi excursión a Ishiyama. Un altavoz es un azote en sí mismo, pero yo estaba convencido de que si se había llegado a eso, sin duda alguna también habrían iluminado la montaña con bombillas distribuidas artísticamente para crear ambiente. Ya en otra ocasión me habían estropeado el espectáculo de la luna llena: un año quise ir a contemplarla en barca al estanque del monasterio de Suma, en la quinceava noche, así que invité a algunos amigos y llegamos cargados con nuestras provisiones para descubrir que en torno al estanque habían colocado alegres guirnaldas de bombillas eléctricas multicolores: la luna había acudido a la cita, pero era como si ya no existiera. Hechos como éste demuestran el grado de intoxicación al que hemos llegado, hasta el punto de que parece que nos hayamos hecho extrañamente inconscientes de los inconvenientes del alumbrado abusivo. Se alegará que peor para los amantes del claro de luna, pero en las casas de citas, los restaurantes, los albergues, los hoteles, ¡qué derroche de luz eléctrica! Admito sin problema que, en cierta medida, es necesaria para atraer a la clientela, pero de todos modos, ¿para qué sirve encender las lámparas en verano, cuando todavía es de día, si no es para que haga más calor? Dondequiera que vaya en verano, esta manía me llena de consternación.

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Federico García Lorca

El canto quiere ser luz…

El canto quiere ser luz.

En lo oscuro el canto tiene

hilos de fósforo y luna.

La luz no sabe qué quiere.

En sus límites de ópalo,

se encuentra ella misma,

y vuelve.

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Luz

Es la mágica hora sentida del ocaso.

El monte se desangra. La luz es rubia. Yo

marcho por el sendero con aire de fracaso,

apagada la frente y rojo el corazón.

El poeta es la sombra luminosa que marcha

pretendiendo enlazar a los hombres con Dios,

sin notar que el azul es un Sueño que vive

y la Tierra otro sueño que hace tiempo murió.

El azul que miramos tiene la gran tristeza

de no presentir nunca donde su fin está,

y Dios es la tristeza suprema e imposible

pues su porqué profundo tampoco puede hablar.

El secreto de todo no existe. Las estrellas

son almas que al misterio quisieron escalar.

La esencia del misterio las hizo luz de piedra,

pero no consiguieron internarse en su Paz.

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León Felipe

Dame tu oscura hostia

No te apiades de mí, luz cenicienta.

Dame tu oscura hostia, tu último pan…

Un sueño sin retorno y sin recuerdo.

Déjame hundirme en ese pozo negro,

más abajo del limo y de la larva…

Donde la vida es un fantasma verde

que nadie vio jamás.

José María Quiroga Plá

Jaculatoria de la amanecida

Riqueza inagotable del minuto,

burbuja viva de lo eterno, dame

de tu luz una gota que me inflame

alma y sentidos; el carnoso fruto

de la creación entrega a la golosa

avidez de la palma y de la encía,

y a los ojos la adánica alegría

de inventar la mujer, el mar, la rosa.

Dilata a los confines de lo humano

las posibilidades de mi estrella

el juego de azar del universo,

y, antes de huir a mi tendida mano,

deje calcada su florida huella

tu pie en el barro tibio de mi verso.

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Bram Stoker

Drácula

La hermosa joven se arrodilló y se inclinó sobre mí, con maligna satisfacción. Había en ella una voluptuosidad deliberada que era a la vez excitante y repulsiva, y al arquear el cuello llegó a lamerse los labios como un animal, hasta que pude ver a la luz de la luna la humedad que brillaba en los labios escarlatas y en la roja lengua con la que se lamía los dientes rojos y aguzados. Su cabeza descendía cada vez más… cerré los ojos en éxtasis y esperé.

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Albert Camus

La misión del escritor

Jamás he podido renunciar a la luz, a la felicidad de existir, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esta nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, me ha ayudado sin duda a comprender mejor mi oficio, me sigue ayudando a mantenerme, ciegamente, junto a todos estos hombres silenciosos que no soportan la vida que se les hace en el mundo más que por el recuerdo o el refugio en el remanso de breves y libres felicidades.

Programa 19: CAMINOS

Estándar

Puedo caminar alrededor de ti y hacer un camino redondo,

puedo caminar en línea recta hacia un lugar sin nombre.

No podéis imaginar la cantidad de vídeos con el nombre del camino, la verdad, y Jesús, caminos-vídeos que, lógicamente, hemos rechazado, ya se sabe, que los caminos del Señor son inexcrutables (inescrutable: que no se puede saber ni averiguar). La poesía en cambio, pese a ser un ente incorpóreo, bien demostramos que está aquí, entre nosotros, hilando finos aromas, si tenemos olfato, claro.

También dimos con un vídeo titulado “Camino del deseo”, pero era demasiado largo y preferimos prescindir de él. No queremos olvidar vuestras aportaciones. Marga Eternamala nos envió un pequeño y saladopensamiento:

Camino entre zonas estrechas

donde la música vierto

para extenderlo, abrirlo

hacia los momentos que deseo.

.

Versos del caminante. León Felipe

Deshaced ese verso.

Quitadle los caireles de la rima,

el metro, la cadencia

y hasta la idea misma.

Aventad las palabras,

y si después queda algo todavía,

eso

será la poesía.

 .

Poesía,

tristeza honda y ambición del alma,

cuándo te darás a todos… a todos,

al príncipe y al paria,

a todos…

sin ritmo y sin palabras!

 .

Sistema, poeta, sistema.

Empieza por contar las piedras,

luego contarás las estrellas.

. 

Ni de tu corazón,

ni de tu pensamiento,

ni del horno divino de Vulcano

han salido tus alas.

Entre todos los hombres las labraron

y entre todos los hombres en los huesos

de tus costillas las hincaron.

La mano más humilde

te ha clavado

un ensueño…

una pluma de amor en el costado.

 .

No andes errante…

y busca tu camino.

Dejadme.

Ya vendrá un viento fuerte

que me lleve a mi sitio.

.

Limbo

.

El final del camino, Xisco Fuster

.

Todo se ha quemado.

Ahora solo lloraré ceniza.

.

Cristina Moscoso, LOCA de la LUNA

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Itinerario

Si pudiera sumergir las palabras en una bola de cristal,

comenzarían a tropezar contra las paredes cóncavas en un sincero, entrañable, fatigado desorden,

rompiendo la nave que silencia las emociones, sueños, amores y desamores: agua, luz, azar, deseo, camino.

Camino. Lo cerramos, lo abrimos, lo abandonamos.

Lo invadimos con huellas descalzas, soledades en compañía,

arrastrando a los muertos y vivos olvidados.

Camino. Alegre por la memoria, los aciertos, desaciertos.

Mariposas amarillas camufladas de lagartijas y temblor del agua de lluvia en verano.

Camino. Solo, pasajero silencioso por los puertos, las ciudades y el ruido de las hojas del calendario.

Dejando caer cáscaras de pipas para no perderme.

Camino. Sobre el asfalto, al lado de cucarachas rosadas volando a ras del suelo,

por los laberintos ocultos de las ideas y los mapas suspendidos en las paredes de las escuelas.

Soñando encontrar la salida.

Camino. Traduciendo pasajes y paisajes sin nombre,

insomnios inoportunos, cementerios de verdades

y verdades de verdad que nos hacen dormir bien.

Camino. Junto a las cicatrices dormidas entre las líneas de la mano hasta cerrar el puño con fuerza para no despertarlas…

Camino… Camino… Camino…

.

Caminar hacia el centro. O una cebolla.

.

¿Hemos hablado del camino de la sabiduría?

El camino a veces es estarse quieto.

.

.

Sorpresas en los caminos curvos

.

Carlos Herrera, LOCO de la LUNA

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El Camino

Nací al camino con la luz del alba,

el sendero cubierto de mustias hojas secas

es fuego en la sangre que corre, canta y gime,

agua transformada y pura,

oro y luz que un viento cruel apaga…

El camino se abrió con esperanzas

a pesar de la hojarasca

y sus colores variopintos idos…

Era la luz, la mar, la rosa, las montañas,

la inocencia ingenua de los niños,

la fe del creyente ante la providencia,

la tierna felicidad de los amantes,

la sabiduría de los ancianos

sin comprender que en un momentol

del futuro ignoto

una brisa nos roza,

y se va de prisa,

llevándose en su seno nuestro aliento.

Los años pasan,

el camino es cada vez más rudo,

abrojos, espinos y guijarros

consiguen detener el paso:

terrible sino aquel

el de ser hombres,

el de ser luz y despejar las brumas,

sacar las malezas del camino

y sentirnos dueños del destino…

Pero sentimos frio y miedo y desazón suprema

ante una tenue brisa que nos besa

que apaga la luz y nos deja entre tinieblas…

Cada vez caminamos más despacio,

cada vez más despacio nos movemos,

estirando los días, los meses y los años…

¡Vana espera! ¡Tengo frio!

Sigo sin pausa, sin tregua mi camino.

Un paso más y caemos al vacio,

al mundo de la nada y del olvido.

¡Qué tarde comprendemos,

a pesar de lo largo y tortuoso del sendero,

que más allá de la muerte no habrá nada,

que lo que no hagamos aquí ya no lo haremos!

.

Caminos inopinados

.

 

 

Cela y Saramago

¿El Nobel cambia la vida? Si uno puede aguantar la actitud onanista del entrevistador (que desde luego mengua a grandes cruces las opiniones de dos galardonados con un Premio Nobel de Literatura, ¡juntos!), vale la pena disfrutar de este ayuntamiento histórico de dos personas con tan grande renombre.

Detenerse en el camino, por una piedra, o por una estrella.

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Octavio Paz, haiku

.

Hecho de aire

entre pinos y rocas

brota el poema.

 

Teseo, de Marcela Ballester

.

¿Dónde perdiste el camino Teseo?

¿Qué estrella te desdibujó

en la noche de la ferocidad

y todos los soles desaparecieron

sumiéndote en la mas intensa sombra?

.

¿Dónde perdiste el camino Teseo?

¿Fue en el desierto rodeado de pájaros

sin posible destino?

¿Fue enmedio de la ciudad aquella tarde

en que todas las encrucijadas

volaron por los aires?

¿Fue cuando un caracol

venido de quien sabe donde

te susurró espejismos en los oídos?

.

¿Dónde perdiste el camino Teseo?

¿Dónde tus ojos se volvieron

solo transparencia incapaces ya

de reflejar nada?

.

¿Dónde fueron a parar los 19 laberintos

tatuados en la tierra cuando tus pasos

se desgajaron como diminutas perlas encontradas

en las profundidades?

.

¿Dónde fue?

¿Cuándo?

.

Una pequeña libélula me recorre el alma

como una enamorada de velos finísimos

de miel de aroma embriagador

una piedra estelar cae en tus manos

mientras las alas se vuelven caminos

que te buscan hasta encontrarte.

.

Darío Senda. LOCO de la LUNA

.

Orillas

.

En la arena que vierte cruel camino

siembro blancas cruces sin aliento,

mientras guirnaldas y flores de espino

surcan un amargo corazón sediento.

. 

Con plateado ovillo de hilo fino

enhebro telarañas sobre el roto sentimiento,

pues lejos vaga mi desconsolado destino

por las cimas del campo polvoriento.

 .

Y se entristece la frágil esperanza

cuando sus dorados sueños temblando,

desaparecen entre helada añoranza.

 .

Pero aun así, continúo caminando

hacia la negra muerte que danza

paciente a tu final y por mí vive suspirando.

 .

César Ribba recita El camino no tomado, de Robert Frost

.

Dos caminos divergían en un bosque amarillo,

y afligido porque no podía tomar ambos

siendo un solo viajero, estuve largo tiempo de pie

mirando uno de ellos tan lejos como pude,

hasta donde se perdía en la maleza.

Entonces tomé el otro, tanto daba,

y habiendo escogido, quizá, el camino acertado,

pues era tupido y agradable de caminar,

por lo que había visto mientras lo caminaba,

podría haber elegido cualquiera de los dos.

Ambos esa mañana yacían igualmente,

¡oh, podía coger el primero otro día!

aun sin saber cómo son los caminos,

dudé si debería haber vuelto sobre mis pasos.

Debo de estar diciendo esto con un suspiro

dondequiera que transcurran siglos y siglos,

dos caminos divergían en un bosque y yo,

yo tomé el menos transitado,

y esa ha sido toda la diferencia.

.

CADÁVER exquisito

Hemos invitado al público de los Locos de la Luna a intervenir en los anales del progra,a con sus propias palabras. Una concatenación de ideas, versos y absurdos encantador.

Belleza

tiempo

interior, limpio, farragoso, estrellas luminosas en ele cielo que nos guían con su luz.

En la naturaleza está la respuesta, para todo

despacio

y fue la zona ilimitada la que dio la respuesta

la respuesta sin preguntas

¿cuánto tiempo tenemos que esperar?

alguien llorando por ti

buscando un sitio perdido, una época perdida

encuentran sin querer, buscar sin deseo

extraño

Incertidumbre, creo conocerte de algo

pero no estoy segura… maldita incertidumbre

Incertidumbre, más bien perplejidad porque el nuevo modelo de Armani sea Rafa Nadal y no Xisco Fuster.

Lo digo como fan de Peter Gabriel.

¿Qúe podemos decir de todo esto que no se haya dicho?

I tanmateix vivim un cainisme de folls.

.

One way or another

Sea cual sea la meta que pongas frente a tus voluntades, gorda o flaca, para hoy o para cuando mueras, ve a por ella, de una manera u otra.

Es el único camino.

La música calma las fieras.

La literatura las convierte en humanas.

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Los Locos de la Luna es un programa

 

presentado por Xisco Fuster

 

 .

ADDENDA

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José Agustín Goytisolo

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás

porque la vida ya te empuja

como un aullido interminable,

hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres

que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,

te sentirás perdida o sola,

tal vez querrás no haber nacido,

yo se muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado,

entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

Un hombre solo

una mujer

así tomados de uno en uno

son como polvo

no son nada,

pero yo cuando te hablo a ti

cuando te escribo estas palabras

pienso también en otros hombres,

tu destino está en los demás,

tu futuro es tu propia vida,

tu dignidad es la de todos,

entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino,

nunca digas no puedo más y aquí me quedo,

la vida es bella

tú verás como a pesar de los pesares

tendrás amor

tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección

y este mundo tal como es será todo tu patrimonio,

perdóname no sé decirte nada más,

pero tú comprende que yo aún estoy en el camino,

y siempre siempre acuérdate de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

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Octavio Paz

Libertad bajo palabra

Allá, donde terminan las fronteras, los caminos se borran. Donde empieza el silencio. Avanzo lentamente y pueblo la noche de estrellas, de palabras, de la respiración de un agua remota que me espera donde comienza el alba.

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Wislawa Szymborska

Discurso en la oficina de objetos perdidos

Perdí unas pocas diosas camino del sur al norte,

también muchos dioses camino de este a oeste.

Un par de estrellas se apagaron para siempre, ábrete, oh cielo.

Una isla, otra se me perdió en el mar.

Ni siquiera sé dónde dejé mis garras,

quién anda con mi piel,

quién habita mi caparazón.

Mis parientes se extinguieron cuando repté a tierra,

y sólo algún pequeño hueso dentro de mí celebra el aniversario.

He saltado fuera de mi piel, desparramado vértebras y piernas,

dejado mis sentidos muchas, muchas veces.

Hace tiempo que he guiñado mi tercer ojo a eso,

chasqueado mis aletas, encogido mis ramas.

Está perdido, se ha ido, está esparcido a los cuatro vientos.

Me sorprendo de cuán poco queda de mí:

un ser individual, por el momento del género humano,

que ayer simplemente perdió un paraguas en un tranvía.

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John Kennedy Toole

La conjura de los necios

Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza.

Jack Kerouac

En el camino

Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.

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Miguel Delibes

El camino

Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa.

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