Programa 20: luz

Estándar

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El tiempo solo se mueve en una dirección, pero la luz,

la luz se mueve hacia todo y por todo, la luz llena los rincones

y le saca punta a las esquinas.

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La luz es imprescindible para andar el camino, porque los caminos no se adivinan a oscuras (aunque hay idiotas que lo intentan).

Con la luz llenamos los colores, los atardeceres, los días de playa,

el puchero de lentejas con zanahorías naranjas, judías verdes y tomates rojos,

los espejos (por duplicado), llenamos los brindis, nuestra cena a solas con pequeñas velas.

Las almas de las imágenes, sin la luz, son cadáveres de plata negra.

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César Ribba

 A propósito de Ishiyama, he aquí otra historia curiosa: dudaba yo sobre el lugar que elegiría ese año para ir a ver la luna de otoño y me decidí finalmente por el monasterio de Ishiyama, pero la víspera de la luna llena leí en el periódico una noticia en la que se informaba que para aumentar el disfrute de los visitantes que fueran al monasterio al día siguiente por la noche para contemplar la luna, habían colocado por los bosques una grabación de la Sonata al Claro de Luna. Esta lectura me hizo renunciar al instante a mi excursión a Ishiyama. Junichiro Tanizaki, Elogio de la sombra.

subiéndose a la red vídeo intervención cesar

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Luz flota revuelta sobre el agua

Sucede a veces, que no se mezclan las luces más intensas con la parca agua, esos brillos se zafan del bombardeo entero, brotan danzarines, animan el agua, pero no la poseen, solo patinan sobre ella.

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Pilar Alcántara Vence a las nubes

Había captado el instante a partir del cual la luz, habiendo tropezado con un acontecimiento verdadero, iba a apresurarse hacia su fin. Ya llega, me dije, el fin viene, algo sucede, el fin comienza. Estaba embargado por la alegría. Maurice Blanchot. La locura de la luz.

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No te ocultes sol

por la mañana,

vence a las nubes

y brilla con gana,

para que yo venza

a mis miedos

a mis desgana,

tu luz y calor

prende mi llama,

que esta vida cruel

a veces me apaga;

Con el sol es todo

agradable, acogedor,

todo tiene alegría

todo tiene mas color,

sin él yo me siento fría,

me encuentro triste

y hasta vacía, pero…

cuando la luz dorada

ilumina el salón, al

entrar por la ventana,

calienta mi corazón,

alumbra hasta mi alma.

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Miquel Sureda i Jaen

Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy. Toma un cántaro de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe pensando en que mañana quizá la luna te busque inútilmente. Rubaiyat.

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Bukowski y Tom Waits, ¡juntos!

The laughing heart

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Carlos Herrera

Armando estaba quieto, mirando fijamente al frente, como aterido y de pronto el dorado rayo de luz lo atrapó levitándolo unos centímetros. Roberto Fontanarrosa, Inspiración.

¡Carlos, levántate!

 

Solo su luz

Dedicado a mi esposa

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Mirar la tarde azul, La luz de su mirada,

Oír su voz, su risa inmaculada.

Recordar que fue ayer,

Hecha ruinas mi alma,

Con el dolor a cuestas que ya no cabe en mi vida,

Solo con su mirada,

Me envolvió en suave encanto,

-Pétalos de rosa, olor a musgos, aguas cantarinas-

Y viaje, toda su magia, absorto y hechizado,

Seducido por otras geografías de ilusión,

De pasión y de locura.

Embriagadoras rosas renaciendo en mi pecho.

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Con el corazón incendiado y brisas de azahares,

Mi voz ahogada por las dudas, los esfuerzos baldíos,

La voz de la conciencia cayendo en el vacío,

Desgarrado por el misterio Insondable de la vida,

Mis sueños perdidos en el vórtice del tiempo:

-Pétalos de fuego y sangre derramada-,

Tome su mano, Un simple gesto,

Que rompió mi soledad y arrincono el olvido

E hizo nacer de mis entrañas,

Tensando las cuerdas de mi alma,

La fresca sinfonía de la esperanza:

¡La luz, solo la luz en lontananza!

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Con solo susurrar una palabra,

Con quedo y tembloroso impulso,

Invadió todos los límites de mi alma:

Renacieron las flores perfumadas,

Los sueños volvieron a ser ciertos

Y fue añeja entre mis odres,

Como el vino que envejece en las tinajas,

La conciencia de su amor y de su aliento,

La tarde azul, las noches perfumadas,

Sus suaves valles, sus montañas

Tiritando a la luz de las estrellas.

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Volví a enamorarme de la vida,

Desterré la muerte de mi entorno,

El rencor, la tristeza y el olvido,

Reviví la fantasía y el ensueño

Al comprender que solo con la luz de su mirada,

Con su voz, con su denuedo, con su aliento,

Las tibias yemas de sus dedos,

Con su caricia húmeda y muda,

Huyeron los fantasmas y el tormento.

Y comprendí en un instante,

A la luz fulminante de su encanto,

Que ya no me hace falta nada.

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El mito de la caverna. Platón

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Marcela emerge de la luz

Tened luz, amor, sed las perlas que el mar mezcla a sus aguas, aves hechas de luz en los bosques sombríos. Víctor Hugo

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Jonás

Jonás duerme dentro de la ballena

allí hay luz

se acurruca y sueña con el mar

en algún punto distante del Universo

a lo lejos el ave fénix agita sus alas

en el incendio

sobrevuela la extensión sin límites

mientras el gran pez se desliza ausente

en la noche de absoluta claridad.

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Jonás duerme

allí hay luz

y es un caballito de madera

agitando la tormenta

descubre pasadizos

rizos de realidad amontonados

por los rincones.

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El ave gira y gira

allí hay luz

espirales que son caminos

hacia el inicio

el agua lo describe

traslúcido y ahora es el pez

y las algas

y la desembocadura azul

en donde me encuentra.

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Y todo se vuelve luz

iridiscencia de luz

nitidez de luz

cascada en la noche iluminada

de luciérnagas

que caen en mi cuerpo

hasta hacerlo destello.

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Luz

Voy a encender todas las estrellas

luego las convertiré en luciérnagas

más tarde serán bichitos de luz

farolitos de papel

y cometas que entran por las ventanas

y cuando todo esté iluminado

y vertiginoso

me presento yo

¡a ver si te enamoras locamente de mí!

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Shakespeare. Romeo y Julieta

¿Qué luz se abre paso por aquella ventana…?

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Fernando García nos a-luz-ina

Hoy toca hablar de luz. Cuando supe que el tema de este mes era la luz, pensé que Xisco quería hacer un homenaje a esas alegrías que nos da Gesa-Endesa al principio de cada mes, alegrías que, por cierto, aumentan en la misma medida en que se me hinchan las gónadas. Si hay algún estudiante de la LOGSE, aclararé que las gónadas son las pelotas. Sí, digamos que es como una especie de menstruación: Gesa me hincha las pelotas cada mes al tiempo que me desangra.

Se dice que el sol representa lo masculino y la luna lo femenino. En una interpretación apresurada, supongo que sería porque los hombres siempre estamos calientes y las mujeres tienen una cara oculta.

La palabra lucidez tiene su origen en la luz, pero a veces un exceso de lucidez es perjudicial. No os voy a hablar de teorías filosóficas. Os pondré un ejemplo que incluso comprenderéis los que habéis estudiado la LOGSE: ‘agarrarse un ciego’ es cogerse una borrachera. Conoceréis la experiencia de estar una noche de marcha, medio ciegos de copas y con la luz tenue de un local de copas. La falta de luz física y mental te hace pensar que esa chica es guapa. La mañana siguiente te das cuenta de que bueno… las elecciones o, mejor dicho,las erecciones no fueron las más acertadas. A esto se le denomina clínicamente postraumatismo ence-fálico. Sin que sirva de precedente, reconoceré en un acto de humildad, que tal vez yo haya sido causante del despertar sobresaltado y afligido de alguna mujer resacosa, que en ese momento se plantea cambiar su domicilio a la isla de Lesbos o directamente opta por la solución del chupito de cianuro destilado en las bodegas Ramón Sampedro.

Identificamos la luz con la alegría, y la oscuridad con la tristeza. Si queréis ver algo luminoso y alegre os propongo un anuncio de compresas con alas, en los que bellas mujeres premenopáusicas celebran alborotadas que la sangre no ha llegado al río. Hay quienes incluso se emborrachan de luz. Habréis observado alguna vez por la calle a esos guiris que viven en tenebrosos países y al llegar aquí se han sometido a una sobredosis de luz solar que les hacen parecer lechonas fluorescentes. Esta imagen es un poco inquietante, me recuerdan a las películas de zombis, sólo que estos zombis incandescentes llevan riñoneras y sandalias con calcetines.

La luz tiene un algo de totalitario. No hay nada más peligroso que conocer a alguien que ‘ha visto’ la luz. Estas personas que creen haber tenido acceso a los más profundos secretos del universo se conocen en psicología con el nombre de “putos iluminaos”. El primer iluminao fue Buda. Si ‘ser iluminado’ consiste en calzarme túnicas de color azafrán o renunciar a un solomillo de ternera por temor a comerme a mi abuela reencarnada, prefiero seguir viviendo en las tinieblas. Y en Occidente no pinta mejor la cosa con los friki-ratzingerianos diciéndonos que la luz y la verdad consiste en rezar mucho y fornicar sólo con finalidad reproductiva, que es justo lo contrario de lo que hacemos (o al menos lo intento, en mi caso) las personas normales.

Hay quien paradójicamente vive en la oscuridad y está convencido de ser una jodida luciérnaga. Por ejemplo, los perroflautas y melendis que se creen más listos que el resto de los mortales cuando la única luz que captan es la que alimenta sus plantas de maría.

Os dejaré con una frase muy adecuada para estos tiempos de crisis: el último que se vaya, que apague la luz.

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Huésped de niebla y luz. Gustavo Adolfo Bécquer

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Cristina Moscoso, poeta

El rostro de la joven, vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante en su interior. Ray Bradbury.

Descubrimiento

Nunca se me había ocurrido que la vida también era despertarse cada día enredado en las sábanas con los ojos velados de sueños. Extender la mano en busca de otra piel conocida y suspirar sin prisa. Pisar la baldosa fría, tropezar con el zapato sonámbulo (¿cómo habrá llegado aquí?) y no olvidar la costumbre de encender amorosamente todas las luces de la casa, incluso las lámparas antiguas con las viejas bombillas fundidas.

Nunca se me había ocurrido que la vida también era encontrase cada día con la mañana, esa desconocida callada, sentir cómo las luces se atreven a habitarla, a descifrar las preguntas cotidianas aparcadas en nuestra imaginación. ¿Qué haré hoy para que me quieras? Empezaré por olvidarme un poco y mirar si mis pensamientos te rozan, poner el café al fuego en la paciente cafetera italiana que nunca abre ni cierra bien. De repente, el sol empieza a espiar entre las grietas de las paredes blancas y se pone a limpiar las tristezas. Casi me había olvidado de su generosa complicidad con las mañanas de invierno. Otro sorbo de café y azúcar.

Nunca se me había ocurrido que la vida también era abrir la ventana para recibir a centenares de pacificas hormigas, formando dibujos cubistas sobre los restos del croasán, mientras el camión de la basura se acerca arrogante, flanqueado de dos hombrecillos elegantemente amarillos.

Por fin ya puedo apagar todas las luces, también las lámparas de ayer con las antiguas bombillas fundidas resistiéndose a morir. Y salir de casa, dejando atrás un sonido que muerde el silencio al cerrarse la puerta. Piso el asfalto, contengo la respiración y dejo acercase el viento lleno de vida, con los ojos ya abiertos pero caminando a tientas, sin saber todavía explicar lo que siento.

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El último baño de sol del día

Fíjate en cómo las líneas de las formas son un resplandor dorado, y dentro de esas formas se guardan personas, perros, paz…

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Darío Senda y su elipse de luz

La luz no sabe qué quiere.

En sus límites de ópalo,

se encuentra ella misma,

y vuelve.

Federico García Lorca

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Elipse de luz

Luz, minúsculo punto

suspendido en el tiempo.

Convierte mi efímero nombre

en difuso recuerdo.

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Luz, faro de azul negrura,

secreta estrella, lejano universo.

Orienta mi errante cuerpo

hasta los labios de tu destello.

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Luz, serena muerte,

mensajera del deseo.

Hazme ocupar, te suplico,

el vacío que escondes dentro.

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Luz, luz de mi corazón,

por tu resplandor muero.

Enciende en lo alto mi alma,

apágala aquí en silencio.

Darío Senda

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El meu amor sense casa, Maria-Mercé Marçal

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¿La luz lo es todo?

El amor, la fascinación, el encanto… nada de todo esto necesita la luz para verse.

Luz

El dolor, la amargura, las sombras

el aliento en huida, la muerte

luego la luz que de repente vino

y tú fuiste marcando sus aristas celestes

ante el asombro alegre de mis ojos.

No sabría decir cuándo te vi más claro

más patente, más cierto

si mientras engendrabas mi agonía

o ya en el renacer, sobre la vida.

Quizá fuera en la luz

ahora recuerdo mi grito

por sentir tu mano abierta.

Los ciegos pueden al tacto comprobar lo amado

mi corazón es todo tacto para tu presencia.

María Elvira Lacaci

Escena de Francisco Rabal en “Pequeños milagros” (1997).

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Cadáver exquisito de Locos

Una vez mñas, el público en la librería apunta sus palabras en contenidos ciegos. Esto es lo que queda cuando se unen estas palabras:

Ganso esperanza vida

venganza camino lento

luz reflejó en el lago y

ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve y nada más cariño

corazón correspondido, anodadado enamorado, reflejo

trasmuta la oscuridad de la mente

maravilla

refleja el alma un camino, espejo.

Sol, sol, sol… inmenso

playa, erizo de mar, de pocas púas,

púas que me hieren como la indiferencia del hombre más sexy.

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JULIO ORTIZ Y TELVA

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Cuando acabó la actuación, Darío Senda se acercó a Julio y Telva admirado. Les pasó un poema, por si querían musicarlo. Julio se tomó la noche para llenar de acordes los pliegues de cada verso y, al día siguiente, Telva ya estaba ensayando… ¿No es magnífico? El mes que viene, estrenaremos la canción…

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En toda su vida,

por una vez

tuvo un momento de claridad

y murió.

 

“Sinceramente, la calidad de los poemas de vuestros poetas, la calidad de las intervenciones, de los vídeos, de los textos especialmente escritos para la ocasión, su multi-disciplina-riedad, la calidad de la música compuesta por Julio Ortiz o la voz “bestial” de Telva (lo siento, no se me ocurre una palabra más real), hacen de los Locos un espectáculo no solo único, sino también encantador. Todos los que participáis en él os tenéis que sentir orgullosos. Ánimo y seguid subiendo; no hay techo para el arte”.

Un admirador

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addenda

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Victor Hugo

La belleza y la muerte

La belleza y la muerte son dos cosas profundas,

con tal parte de sombra y de azul que diríanse

dos hermanas terribles a la par que fecundas,

con el mismo secreto, con idéntico enigma.

Oh, mujeres, oh voces, oh miradas, cabellos,

trenzas rubias, brillad, yo me muero, tened

luz, amor, sed las perlas que el mar mezcla a sus aguas,

aves hechas de luz en los bosques sombríos.

Más cercanos, Judith, están nuestros destinos

de lo que se supone al ver nuestros dos rostros;

el abismo divino aparece en tus ojos,

y yo siento la sima estrellada en el alma;

mas del cielo los dos sé que estamos muy cerca,

tú porque eres hermosa, yo porque soy muy viejo.

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Ray Bradbury

Fahrenheit 451

Se vio en los ojos de ella, suspendido en dos brillantes gotas de agua, oscuro y diminuto, pero con mucho detalle; las líneas alrededor de su boca, todo en su sitio, como si los ojos de la muchacha fuesen dos milagrosos pedacitos de ámbar violeta que pudiesen capturarle y conservarle intacto. El rostro de la joven, vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante en su interior. No era la luz histérica de la electricidad, sino… ¿Qué? Sino la agradable, extraña y parpadeante luz de una vela.

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Maurice Blanchot

La locura de la luz

Había captado el instante a partir del cual la luz, habiendo tropezado con un acontecimiento verdadero, iba a apresurarse hacia su fin. Ya llega, me dije, el fin viene, algo sucede, el fin comienza. Estaba embargado por la alegría.

Roberto Fontanarrosa

Inspiración

Armando estaba quieto, mirando fijamente al frente, como aterido y de pronto el dorado rayo de luz lo atrapó levitándolo unos centímetros.

Rompió el coral de ángeles a cantar y de nuevo el viento casi huracanado que se generaba dentro de ese baño de luz ambarina, despeinó el cabello del autor. Esta vez fueron pequeños pájaros de pecho rojo los que escaparon de bajo su saco de cuero y hasta pareció escucharse un rumor de mar entre las voces de los niños celestiales.

– ¡La musa, la musa! –alcanzó a decir, paralizada, Nacha. Cuando terminó de decirlo, el fenómeno había cesado. Corrieron hacia Armando quien ya estaba de nuevo apoyado con ambos pies sobre la vereda, alborotado el pelo, confuso, meneando la cabeza, tocándose los labios. La calle parecía más vacía, más silenciosa y más oscura que nunca tras la retirada del cilindro de luz.

Entre Nacha y Buchi, prácticamente alzado por los codos, llevaron a Armando hasta el Dory.

– ¡Lo agarró, lo agarró de nuevo! –comunicó Nacha a gritos a los demás, en tanto sentaban a Armando en una silla.

– ¡Armando, Armando…! -lo tomó del brazo Manuel-. ¿Qué te dijo? ¿Qué te dijo?

Armando miraba fijamente una botella estacionada frente a él. Su mano derecha se abría y cerraba, nerviosa.

– ¿Qué te dijo? ¿Quieres papel? –insistió Nacha. Armando recorrió los rostros anhelantes de todos, con lentitud.

– ¿Puedes creer… -comenzó, con broma- …puedes creer que no le escuché nada?

– ¡¿Cómo?! – saltaron todos.

– ¿Y qué voy a escuchar –golpeó con su puño derecho sobre la mesa Armando– con ese coro de mierda que te aturde? ¿Qué voy a escuchar?

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Junichiro Tanizaki

Elogio de la sombra

Para aclarar lo que quería decir con ello, señaló con el dedo un poste de la luz con una bombilla encendida en pleno día. “¡Einstein es judío, por eso se fija en esos detalles!”, añadió Yamamoto como comentario; pero, a pesar de todo, en comparación, si no con América, al menos con Europa, Japón utiliza el alumbrado eléctrico sin reparar en gastos. A propósito de Ishiyama, he aquí otra historia curiosa: dudaba yo sobre el lugar que elegiría ese año para ir a ver la luna de otoño y me decidí finalmente por el monasterio de Ishiyama, pero la víspera de la luna llena leí en el periódico una noticia en la que se informaba que para aumentar el disfrute de los visitantes que fueran al monasterio al día siguiente por la noche para contemplar la luna, habían colocado por los bosques una grabación de la Sonata al Claro de Luna. Esta lectura me hizo renunciar al instante a mi excursión a Ishiyama. Un altavoz es un azote en sí mismo, pero yo estaba convencido de que si se había llegado a eso, sin duda alguna también habrían iluminado la montaña con bombillas distribuidas artísticamente para crear ambiente. Ya en otra ocasión me habían estropeado el espectáculo de la luna llena: un año quise ir a contemplarla en barca al estanque del monasterio de Suma, en la quinceava noche, así que invité a algunos amigos y llegamos cargados con nuestras provisiones para descubrir que en torno al estanque habían colocado alegres guirnaldas de bombillas eléctricas multicolores: la luna había acudido a la cita, pero era como si ya no existiera. Hechos como éste demuestran el grado de intoxicación al que hemos llegado, hasta el punto de que parece que nos hayamos hecho extrañamente inconscientes de los inconvenientes del alumbrado abusivo. Se alegará que peor para los amantes del claro de luna, pero en las casas de citas, los restaurantes, los albergues, los hoteles, ¡qué derroche de luz eléctrica! Admito sin problema que, en cierta medida, es necesaria para atraer a la clientela, pero de todos modos, ¿para qué sirve encender las lámparas en verano, cuando todavía es de día, si no es para que haga más calor? Dondequiera que vaya en verano, esta manía me llena de consternación.

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Federico García Lorca

El canto quiere ser luz…

El canto quiere ser luz.

En lo oscuro el canto tiene

hilos de fósforo y luna.

La luz no sabe qué quiere.

En sus límites de ópalo,

se encuentra ella misma,

y vuelve.

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Luz

Es la mágica hora sentida del ocaso.

El monte se desangra. La luz es rubia. Yo

marcho por el sendero con aire de fracaso,

apagada la frente y rojo el corazón.

El poeta es la sombra luminosa que marcha

pretendiendo enlazar a los hombres con Dios,

sin notar que el azul es un Sueño que vive

y la Tierra otro sueño que hace tiempo murió.

El azul que miramos tiene la gran tristeza

de no presentir nunca donde su fin está,

y Dios es la tristeza suprema e imposible

pues su porqué profundo tampoco puede hablar.

El secreto de todo no existe. Las estrellas

son almas que al misterio quisieron escalar.

La esencia del misterio las hizo luz de piedra,

pero no consiguieron internarse en su Paz.

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León Felipe

Dame tu oscura hostia

No te apiades de mí, luz cenicienta.

Dame tu oscura hostia, tu último pan…

Un sueño sin retorno y sin recuerdo.

Déjame hundirme en ese pozo negro,

más abajo del limo y de la larva…

Donde la vida es un fantasma verde

que nadie vio jamás.

José María Quiroga Plá

Jaculatoria de la amanecida

Riqueza inagotable del minuto,

burbuja viva de lo eterno, dame

de tu luz una gota que me inflame

alma y sentidos; el carnoso fruto

de la creación entrega a la golosa

avidez de la palma y de la encía,

y a los ojos la adánica alegría

de inventar la mujer, el mar, la rosa.

Dilata a los confines de lo humano

las posibilidades de mi estrella

el juego de azar del universo,

y, antes de huir a mi tendida mano,

deje calcada su florida huella

tu pie en el barro tibio de mi verso.

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Bram Stoker

Drácula

La hermosa joven se arrodilló y se inclinó sobre mí, con maligna satisfacción. Había en ella una voluptuosidad deliberada que era a la vez excitante y repulsiva, y al arquear el cuello llegó a lamerse los labios como un animal, hasta que pude ver a la luz de la luna la humedad que brillaba en los labios escarlatas y en la roja lengua con la que se lamía los dientes rojos y aguzados. Su cabeza descendía cada vez más… cerré los ojos en éxtasis y esperé.

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Albert Camus

La misión del escritor

Jamás he podido renunciar a la luz, a la felicidad de existir, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esta nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, me ha ayudado sin duda a comprender mejor mi oficio, me sigue ayudando a mantenerme, ciegamente, junto a todos estos hombres silenciosos que no soportan la vida que se les hace en el mundo más que por el recuerdo o el refugio en el remanso de breves y libres felicidades.

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