Programa 17. Las brujas

Estándar

Häxan

The Witches or Witchcraft Through The Ages. Película muda sueca-danesa del año 1922. Tráiler con efectos modernos.

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Hoy hablamos de brujas

Según la Real Academia de la Lengua, una bruja es una mujer con pacto con el diablo, fea, vieja y malvada.

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De profundis, de Georg Trakl

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Hay un campo de rastrojos donde cae una lluvia negra.

Hay un árbol oscuro que se alza solitario.

Hay el silbido de un viento que rodea cabañas vacías,

qué triste esta tarde.

Más allá de la aldea

la tierna ofrenda reúne todavía algunas espigas.

Sus ojos pastan redondos y dorados en el ocaso

y su vientre es a la espera del novio celestial.

A la hora del retorno

los pastores encontraron aquel cuerpo dulce

podrido en el zarzal.

Una sombra soy alejada de los pueblos oscuros.

El silencio de Dios

me lo he bebido en la fuente de la arboleda.

Frente a mí aparece un metal frío.

Arañas buscan mi corazón.

Hay una luz que se me apaga en la boca.

De noche me he encontrado en un páramo,

cubierto de trastos y polvo de estrellas.

Entre los avellanos

volvían a sonar ángeles de cristal.

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Es ist ein Stoppelfeld, in das ein schwarzer Regen fällt.

Es ist ein brauner Baum, der einsam dasteht.

Es ist ein Zischelwind, der leere Hütten umkreist –

Wie traurig dieser Abend.

Am Weiler vorbei

Sammelt die sanfte Waise noch spärliche Ähren ein.

Ihre Augen weiden rund und goldig in der Dämmerung

Und ihr Schoß harrt des himmlischen Bräutigams.

Bei ihrer Heimkehr

Fanden die Hirten den süßen Leib

Verwest im Dornenbusch.

Ein Schatten bin ich ferne finsteren Dörfern.

Gottes Schweigen

Trank ich aus dem Brunnen des Hains.

Auf meine Stirne tritt kaltes Metall.

Spinnen suchen mein Herz.

Es ist ein Licht, das meinen Mund erlöscht.

Nachts fand ich mich auf einer Heide,

Starrend von Unrat und Staub der Sterne.

Im Haselgebüsch

Klangen wieder kristallne Engel.

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Diccionario de los Locos

El juego consiste en crear palabras nuevas e irlas anexionando a nuestra lista de palabrocas… Mira, otra palabra nueva: “PALABROCA“, dícese de la palabra loca que actúa como una broca.

¿Te animas? Ya que tratamos el tema de las brujas, busquemos palabras que rimen con bruja: cruja, fruja, gruja, jruja, pruja, truja… ¿Se te ocurre algún significado para estas palabras? Mándanos tu propuesta a loslocosdelaluna@hotmail.com y la publicaremos.

Otras palabras aceptadas este mes son:

RASTROOJO: persona que no pierde de vista una idea. Cristina Moscoso

BREVERDAD: las verdades son breves, las mentiras largas y enrevesadas. Xisco Fuster

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Her kind, Anne Sexton

,

Bruja poseída, por fin he salido

flotando entre tinieblas, más valiente que la noche;

soñando el mal, me he lanzado al vuelo

sobre los tejados, la luz por la luz:

pobre solitaria, esta loca de doce dedos.

Una mujer así no es una mujer, lo sé.

Yo he sido una de esas.

He encontrado atemperadas las cuevas de los bosques.

He guardado allí cazuelas, tallas, estanterías,

armarios, sedas, incontables víveres;

he preparado la cena para los gusanos y los elfos:

llorando, reordenando el desconcierto.

A una mujer no se le entiende.

Yo he sido una de esas.

En tu carro me he subido, chófer,

con brazos desnudos he dicho adiós a los pueblos visitados

y he aprendido los últimos rumbos de la luz, superviviente

donde tus llamas todavía devoran mis muslos

y mis costillas se agrietan

bajo el peso de tus ruedas.

Una mujer así no se avergüenza de morir.

Yo he sido una de esas.

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I have gone out, a possessed witch,

haunting the black air, braver at night;

dreaming evil, I have done my hitch

over the plain houses, light by light:

lonely thing, twelve-fingered, out of mind.

A woman like that is not a woman, quite.

I have been her kind.

I have found the warm caves in the woods,

filled them with skillets, carvings, shelves,

closets, silks, innumerable goods;

fixed the suppers for the worms and the elves:

whining, rearranging the disaligned.

A woman like that is misunderstood.

I have been her kind.

I have ridden in your cart, driver,

waved my nude arms at villages going by,

learning the last bright routes, survivor

where your flames still bite my thigh

and my ribs crack where your wheels wind.

A woman like that is not ashamed to die.

I have been her kind.

..

Poema blanco

 

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Betina Durruty

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Brujas, hechiceras, que rondan la noche

en busca de solitarios corazones, para

conquistarlos, hacerlos suyos quien sabe

con cual embrujo.

Se ocultan bajo un disfraz de niñas buenas,

pero no pueden con su genio y afloran

sus maldades.

Brujas, hechiceras, que un día cualquiera

quizás llamen a tu puerta.

 

 

Funeral blues, de W. H. Auden

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Parad todos los relojes, desconectad todos los teléfonos,

Dadle al perro, para que no ladre, el hueso más suculento,

silenciad los pianos, y con timbales mortecinos

llevaos el féretro y que entren los amigos.

Que los aviones giman dando círculos en el cielo

escribiendo el mensaje: mi amigo ha muerto;

poned señales de duelo en el cuello blanco de las palomas,

y que los guardas se pongan los guantes negros de algodón.

Para mí, él era el norte, el sur, el este y el oeste,

el trabajo semanal y el descanso del domingo,

mediodía y medianoche, palabras y canciones.

Yo creía que el amor podía durar siempre: estaba equivocado.

No quiero estrellas ahora; ennegrecedme la noche,

retirad la luna, desarbolad el sol,

vaciad el mar, deforestad los bosques,

porque ya no puedo esperar nada bueno.

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Stop all the clocks, cut off the telephone,

Prevent the dog from barking with a juicy bone,

Silence the pianos and with muffled drum

Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead

Scribbling on the sky the message He is Dead.

Put crepe bows round the white necks of the public doves,

Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,

My working week and my Sunday rest,

My noon, my midnight, my talk, my song;

I thought that love would last forever: I was wrong.

The stars are not wanted now; put out every one,

Pack up the moon and dismantle the sun,

Pour away the ocean and sweep up the woods;

For nothing now can ever come to any good.

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Navarro Durruty. Sueña con ganas

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Sueña con ganas y gana,

pasea por el parque

de las luces que te proporcionan

las luciérnagas al verte.

Cita a las musas, a las hadas,

a las brujas si hace falta

y pídeles que te acompañen.

Borra con ellas

el miedo que te fueron imponiendo

con el tiempo.

Abre los ojos y grita

al viento.

Todo es posible

si tu camino es honesto.

Ríe, vuela, canta,

recupera el Alma

que es lo más

bonito que tenemos.

Todo lo demás

no hace falta.

Y llama al Amor

para que la felicidad

completa

viva contigo.

 

 

Las brujas y la…

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Fernando García

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En fin, yo os entiendo, al fin y al cabo todos tenemos algo en lo que creer. Parafraseando a Shakespeare tenemos el tan acertado “Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecha tu filosofía”. Y puestos a parafrasear, también podemos recordar a William Blake y su reciclada sentencia “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”.

Espero no haberos acojonado con tan erudita introducción, bajaré un poco al mundo real. Hace cosa de un mes estuve en Madrid y el domingo por la mañana hice lo que hacen los domingueros en Madrid: acercarme al Parque del Retiro. Los frikis se amontonan junto al estanque. Allí había unas cuantas mesas camilla ocupadas por mujeres de edad indeterminada, pero con pinta de haber pasado hace mucho tiempo su última ITV. Se adornaban con vistosas batas y peinados similares a cadáveres de gatos fallecidos por electrocución. Ya lo habréis adivinado: esas mujeres se dedicaban a la segunda profesión más antigua del mundo, eran putonisas. Confiar en una de esas mujeres me parece tan descorazonador como ir a la consulta de un dermatólogo que tiene psoriasis o acudir a un endocrino con sobrepeso.

Con las brujas seguimos un camino inverso al de los Reyes magos, cuando pensamos que existen y luego resulta que son los padres. Con las brujas sucede al revés, creemos que no existen, pero cuando mantenemos una relación de pareja, la aparición de suegra y cuñadas nos demuestran que vivíamos en la ignorancia.

Tenemos una morbosa curiosidad por lo esotérico y lo conspiranoico. Reconozco que más que de Expediente X, soy amigo de las películas X. Pero a todos nos gustan las leyendas urbanas: damos credibilidad a que el toro que mató a Manolete se desplazó de incógnito a Dallas para disparar a Kennedy, o que los vampiros vegetarianos de la saga Crepúsculo utilizan compresas con alas usadas para hacerse sus infusiones. En mi enciclopédica ignorancia no distingo entre “fenómenos paranormales” y “fenómenos para-anormales”.

Tampoco he tenido nunca muy claro si la peli de “El exorcista” debería calificarse como cine de adultos, porque al fin y al cabo trata de una mujer que no para quieta en la cama, siendo también destacable el uso alternativo de los crucifijos. En todo caso, el intercambio de flujos con el padre Karras, más que glandular, posee una textura propia de puré de guisantes.

Ratzinger tiene montado un chiringo en el que el pecado es un obstáculo para ir al cielo. El sistema ratzingeriano es muy parecido al carnet por puntos: tú cometes todos los pecados que quieras, luego vas a confesarte, se te pone el contador a cero, y así puedes cometer nuevos pecados. De todas formas, si el paraíso consiste en ir disfrazado de querubín con un pelucón de tirabuzones y tocando el arpa, casi prefiero ir al infierno.

Soy ateo por una cuestión de convicciones. En caso de haber existido Dios, me tenían que haber dado a mí ese papel por ser el candidato más idóneo.

Quisiera disculparme si he ofendido a las putonisas, brujas, belcebús, elfos, duendes y, especialmente a David el Gnomo y su puta madre, porque como dicen en Galicia: “meu fillo, eu non se si existen as meigas, pero habelas haylas”.

 

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Pilar Alcántara

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Duendes en casa de la abuela

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Darío Senda y su “Embrujo” poético

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Sobre el rostro de una esbelta tierra,

anda el orgulloso Viento

descubriendo su amplia cabellera.

Busca resuelto al Hada incierta,

con el corazón encogido

y un ramo repleto de perlas.

Pronto la tarde se desmayará

entre los brazos de un cielo

que mil destellos contempla.

Pero sus ojos no la encuentran,

pese mecer celoso

cada mechón de fina hierba.

– ¿Dónde ocultas tu estela,

fuente de mis sueños,

hechizo que me desespera?

Y al aflorar la noche intensa,

una dulce voz desgarró

el silencio que vestía su pena.

– Bajo tus mejillas, muy cerca,

cosquilleando el deseo

que por un instante me entregas.

Y, de repente, latieron las estrellas,

mientras la mirada del Viento

encendía una oscuridad abierta.

– No me libres, aunque quiera,

de este mágico encuentro

tan suave como la niebla.

Y la tristeza, que no espera,

con húmedo escalofrío

cubrió por completo la arboleda.

– Conoces el mal que me acecha;

es hierro de lanza y cuchillo

que al sentirte partir atraviesa.

Y las flores, agachando su cabeza,

le ofrecieron sin consuelo

un ajado pañuelo de tela.

– Mi Hada blanca, mi belleza,

no puede verter ese llanto

más lágrimas de las que esperas.

Y el Sol, que siempre despierta,

prefirió seguir escondiendo

sus ocres matices tras la piedra.

– Soplo de vida, cabalgo muerta

entre las crines del bosque amargo,

aunque tú no te des cuenta.

Y la Luna se quebró entera

esparciendo sus pedazos

sobre el río que la reflejó por vez primera.

– Confiésame, dama eterna,

porqué mis cálidas manos

tu largo frío no alientan.

Y se quedaron muy quietas

las alas de los grillos,

temerosas ante la repuesta.

– Tan solo soy Reina

del solitario pellizco

que tú no gobiernas.

Y el amanecer, luz trémula,

contuvo piadoso

sus tiernos rojos y violetas.

– No escogí la herida extensa

que recorre, sin descanso,

mi abatida existencia.

Y la lluvia, por el dolor deshecha,

lució con decoro

las tenues aguas de sus sedas.

– Búscame cuando vuelvas,

pero no olvides, allá lejano,

que de recuerdos estoy llena.

Y cambió la noche por ella,

tornándose en claro espejo

poco después de apagar su vela.

– Siempre tendrás abierta,

desde el alba hasta el ocaso,

la ventana que a ti me acerca.

Y se deslizó la mañana atenta

sobre los tejados

de una verdad sincera.

– Vuela pues, llama perpetua.

Este es mi Reino,

en él me encontrarás a tu vuelta.

Y se fundieron las estrellas

cuando el Sol, por los costados,

asomó sus amarillas trenzas.

– Hasta pronto, mi princesa.

Aquí acaba todo,

más allá todo comienza.

Sobre el rostro de una esbelta tierra,

anda el dolido viento

recogiendo su amplia cabellera.

Despide al Hada incierta,

con el corazón malherido

y una solitaria perla. 

Pronto la tarde desfallecerá

entre los brazos de un cielo

que con mil brillos su cara remienda.

Pero sus ojos no la dejan,

pese abandonar medroso

al amor que todo silencia.

.

 

Polvo de hada

. 

Marcela

 

Song, de Christina Rossetti

. 

Cuando esté muerta, querido,

no me cantes canciones tristes.

No plantes rosas sobre mi cabeza,

ni un sombrío ciprés:

que haya hierba verde sobre mí

con lluvia de gotas de rocío húmedas.

Y si te marchitas, recuerda;

y si te marchitas, olvida.

Ya no veré sombras,

ya no sentiré la lluvia,

ya no oiré al ruiseñor

cantando la pena:

y soñando en el crepúsculo

de un eterno recelo,

quizá pueda recordar,

y quizá pueda olvidar.

.

 

When I am dead, my dearest,

Sing no sad songs for me;

Plant thou no roses at my head,

Nor shady cypress tree:

Be the green grass above me

With showers and dewdrops wet;

And if thou wilt, remember,

And if thou wilt, forget.

I shall not see the shadows,

I shall not feel the rain;

I shall not hear the nightingale

Sing on, as if in pain:

And dreaming through the twilight

That doth not rise nor set,

Haply I may remember,

And haply may forget.

.

 

Gere le canta a África

.

 

Cadáveres exquisitos, de vudú y de papel

Desde hace unos programas nos ha dado por crear nuevos cadáveres exquisitos. Esta vez empleamos la esencia del vudú. El público ha escrito una palabra y la pincha con una chincheta en… Sí, nada de cosas simples. A Gere, arquitecto de interiores, se le ocurre que si pone cuadros de colores, se pueden sacar conclusiones interesantes sobre la palabra que se ha clavado. Es más, Gere obliga al público a clavar la palabra de otra persona, escogida al azar de un cesto. Bueno. Algunas palabras quedan castigadas al secreto de la ignominiosa ignorancia, pues han sido clavadas de cara al color. Otra se ven. Son estas, en total 29, ¡qué público más entregado!:

Y, además, pasamos el papel de siempre entre los Locos a los que les encanta embelsarse con la Luna. Por primera vez en la historia de los Locos, la práctica mayoría escribe solo una palabra. ¿Será porque hoy es noche de Luna llena?

 

Pavo

energía dulzura amargura embrujo

ardor dolor

énfasis

tornarse ¿vudú o acupuntura?

hechizo magiabruja alevosía espeluznante

savia sabiduría psicomagia

ensimismado entrega enojo cadáver

no zombi embrujo dolorido agudo

locura leche de bruja

miedo

fuerza

.

 

Los Locos de la Luna es un programa

presentado por Xisco Fuster

Addenda

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Federico García Lorca

El paso de la seguiriya

Entre mariposas negras

va una muchacha morena

junto a una blanca serpiente

de niebla.

Tierra de luz,

cielo de tierra.

Va encadenada al temblor

de un ritmo que nunca llega;

tiene el corazón de plata

y un puñal en la diestra.

¿Adónde vas, siguiriya,

con un ritmo sin cabeza?

¿Qué luna recogerá

tu dolor de cal y adelfa?

Tierra de luz,

cielo de tierra.

.

Juan Lorenzo Palmireno

Dialogus

Entró un elegante joven de rizada cabellera, que, después de saludarme cortésmente, empezó a desnudarse, tras extender un paño blanquísimo y bordado sobre la mesa. Enseguida se quitó la espada junto con el talabarte, y la puso con sumo cuidado a un extremo de la mesa. A continuación, de igual modo, las calzas y el jubón, al otro extremo. Yo miraba todo esto de reojo, entre la colcha y la almohada, que para el caso me había acercado. Junto a ellas, también el gorro con tanta precaución, que como bien puedes suponer ni en modo alguno me hubiera atrevido a tocar con los dedos.

Ante esto, empecé a burlarme de la vanidad de este hombre y con dolor pensé que estaba loco. Después, se acercó al pañizuelo y, de pie, llevándose una de las manos a la cabeza con tres dedos de la mano derecha retiró la cabellera, que, como es normal, no era suya, mostrando una cabeza totalmente rapada, como una calavera de muerto de las que se ven en los cementerios. Mientras, yo, con dificultad, había podido aguantar la carcajada. Pero, mordiendo la colcha con los dientes, me contuve. Pude ver también cómo se arrancaba de la boca algunos dientes, que eran postizos. Luego, con la mano derecha cogió suavemente la nariz, que, después de accionar hacia uno y otro lado, como sacándola de quicio, cedió y la colocó sobre el pañizuelo.

Entonces yo dejé de reír, pues el pavor había sucedido a la carcajada. Él, después de arrancarse las narices, se sacó los dos ojos y los puso junto a la nariz.

Tenías que haber visto cómo temblaba y se estremecía todo mi cuerpo. No sabía qué determinación tomar ni qué hacer en situación tan inaudita. Mientras yo me encontraba tremendamente azorado y lleno de miedo, aquél se quitó también las orejas. Por fin, tomada su cabeza con ambas manos, la separó del cuello de tal manera que hacía pensar que había estado unida al resto del cuerpo más que de manera natural, por artificio. Yo ya no pude aguantar más aquello y, saltando de la cama, me alejé y estuve escondido. Pero ahora, dejando la soledad y corriendo, he llegado junto a vosotros. Por favor, explicadme qué implica todo esto, ya que temo que un fantasma o una bruja anden por esta ciudad asustando a los forasteros.

 

Günter Grass

El tambor de hojalata

¿Qué más diré? Nací bajo bombillas, interrumpí deliberadamente el crecimiento a los tres años, recibí un tambor, rompí vidrio con la voz, olfateé vainilla, tosí en iglesias, nutrí a Lucía, observé hormigas, decidí crecer, enterré el tambor, huí a Occidente, perdí el Oriente, aprendí el oficio de marmolista, posé como modelo, volví al tambor e inspeccioné cemento, gané dinero y guardé un dedo, regalé el dedo y huí riendo; ascendí, fui detenido, condenado, internado, saldré absuelto; y hoy celebro mi trigésimo aniversario y me sigue asustando la Bruja Negra. “Amén”. Dejé caer el cigarrillo apagado. Fue a parar a las planchas de la escalera eléctrica. Después de haber ascendido por algún tiempo en dirección del cielo en un ángulo de pendiente de cuarenta y cinco grados.

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Clarice Lispector

Es allí a donde voy, de “Silencio”

Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí adonde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra “tertulia”, y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí adonde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta. Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde esta tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.

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Vladimir Nabokov

El duende de la madera

Sus ojos brillaron como hojas húmedas; tenía los brazos cruzados y, a la trémula luz de la vela consumida, unas pálidas hebras peinadas hacia la izquierda relumbraron de un modo inquietante.

-Sé que también sufres -fulguró nuevamente su voz-, pero tu sufrimiento, comparado con el mío, mi tempestuoso, turbio sufrimiento, es sólo la respiración pausada del que duerme. Piénsalo: no queda nadie de nuestra tribu en Rus. Algunos nos alejamos como jirones de niebla, otros se dispersaron por el mundo. Nuestros ríos son melancolía, ninguna mano intranquila esparce los rayos de la luna. Quietas están las huérfanas campánulas que por azar permanecen intactas, el gusli de un deslavado azul que alguna vez mi rival, el Duende de los Campos, empleó en sus canciones. Bañado en lágrimas, el tosco y afable espíritu doméstico ha abandonado tu hogar en deshonra, humillado, y se han marchitado los bosques, su patética luz, su mágica sombra.

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Lygia Bojunga Nunes

El trueque y la tarea

Un día, me dio por transformar cosas pequeñas; transformaba un dolor en coma; convertía un alivio en signo de exclamación; transformaba una esperanza en interrogación. Me gustó. Me sentí medio hechicera.

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Calvert Casey

Piazza Morgana

Lamer los huesos, mascar la tierna y delicada carne, desollar el escroto, vaciar la vejiga, hacer una incisión en el pene; tras haber desalojado los pulmones dejar que mi mejilla repose eternamente junto al tejido sanguinolento y descarnado de la caja torácica; desplegar los macizos músculos de las nalgas y los muslos, alimentarme de ellos, llegar a probar todas tus glándulas, estar durante semanas a dieta del fluido genital. Soy libre, completamente libre dentro de ti, por siempre libre de todas las cargas y temores. Moriré contigo, me convertiré en sustancia inanimada, recorreré toda la gama de la existencia pre-orgánica y post-orgánica, y renaceré una y otra vez, un millón de veces, ad infinitium, contigo.

 

Esther Seligson

Rescoldo para una evocación

Madre, abre tus brazos nuevamente,

desnúdame, mar adentro, con las yemas de los dedos.

Soñaba.

Me soñaba hundida en el destello de sus ojos.

Abismo en el abismo, a tragos cortos inhalaba

mi exhalación, y mamé de su cólera el sosiego.

Con trece espinas de luz tañía el Danzante la rosa.

Con trece pétalos penetró mis sentidos: gavilla descendí, líquida de polen.

Con veintiséis pistilos colmó toda hondura y grieta.

Las aguas anegaron la memoria inútil, la casa

en ruinas, la raíz expuesta.

Limpia de cicatrices, vine a ser un resplandor

en el santuario, un cántico entre mis auroras dando

tumbos en la hoguera.

“Sacerdotisa en el centro del Árbol Yo soy la Reina de Bastos La totalmente Ella misma Si vienes tocón mutilado a ofrecer astillas Te abrasaré Si fueres tronco entero Tu grosura hermosearé Por mí se llega a la plegaria quieta.”

La hora del silencio borra mi huella.

Las arenas queman la planta del pie. El bullicio

de la fiesta bate en pleno.

Hoy me duele la vida como si fuera un tajo

de cuchillo en las muñecas.

Me abruman los hechos de violencia que cunden

el filo de mi propia recóndita agresión.

La hora del silencio.

Esa fracción de segundo cuando pausa la mar

y sobre el lomo de las olas somnolean las barquillas.

.

NORMA

 

Norma (sacerdotisa) de Vincenzo Bellini. Angela GHEORGHIU – Casta Diva.

.

(Ella siega el muérdago; las sacerdotisas lo recogen en unos canastos de mimbre. Norma avanza y extiende el brazo hacia el cielo; la luna reluce con todo su esplendor; todos se postran.)

Casta diosa, que con tu esplendor plateado

iluminas estos antiguos y sagrados bosques,

vuelve hacia nosotros tu hermoso semblante

sin nube y sin velo.

Templa, oh diosa,

templa estos ardientes corazones,

templa su celo audaz,

y la paz, que en el cielo

haces reinar, derrama sobre la tierra.

.

NORMA

Casta Diva, che inargenti

Queste sacre antiche piante,

Al noi volgi il bel sembiante,

Senza nube e senza vel!

Tempra, o Diva,

Tempra tu de’ cori ardenti,

Tempra ancora lo zelo audace.

Spargi in terra quella pace

Che regnar tu fai nel ciel.

.

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Un comentario »

  1. Emfruja: persona que tiene habilidades para engañar.

    ¿Hubo nunca un tiempo donde ya no hacer más preguntas? Nacidas muertas hasta la última. Antes. Nada más concebidas. Antes. O no cuestión de responder. De no poder. De no poder no querer saber. De no poder. No. Nunca. Un sueño. Esa es la respuesta.

    Samuel Beckett.

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