Programa 10. Puentes. (Y Saray Pavón también) (Y, antes, algo de África)

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Dada la ausencia del programa de los Locos de la Luna en el mes de noviembre debido al viaje de Xisco Fuster a Tanzania, justo es que mostremos algunas de las fotos que lo demuestran. De su visita a centros de acogida de niños, huérfanos, atención a mujeres abandonadas y el campo de refugiados de Nyarugusu, dio rendida cuenta en su reportaje del sábado 11 de diciembre en el periódico Ultima Hora.

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Dos niñas islámicas se pasean orgullosas en la playa de Dar es Salaam. Los adultos no se bañan en las playas. Van vestidos, todos, unos más ligeros de ropa que otros. Los padres o madres vigilan a los niños, los únicos que disfrutan del agua. Otros se pasean empujando una bicicleta. Unos ligan, otros simplemente, miran al horizonte.

Este peón caminero tapa los baches y regatas que el agua de lluvia ha ido rascando en la calle. Bajo el manto marrón, aparece el rojo intenso de las entrañas africanas. 

Carnicería en el mercado de Kigoma. Comparada con las tiendas de alimentación de Europa, las carencias en este mercado son paladinas. No hay refrigeración. Las moscas pueblan el local y se posan en la carne sin cuidado.

Estos niños de Sanganigwa bromean frente a la cámara. Huérfanos, viven y se educan bajo la tutela de sor Crispus, una monja hindú que tiene colgado un cartel en su despacho que dice: “When poverty enters through the door, love escapes through the window”. Su celo acoge a más de cien niños necesitados.

Kigoma es una ciudad con unos 150.000 habitantes. Sus centros de acogida atienden a unos 400 niños abandonados o necesitados de alimentación o educación.

Frente a la habitación número 12 del hotel cerca del campo de refugiados de Nyarugusu, el termo de agua caliente funciona con leña. Quien quiere hacer uso de la ducha debe cargar agua caliente en un cubo y llevársela a un revervado.

En el hospital del campo de refugiados de Nyarugusu, donde se alojan, desde hace 14 años, hasta 60.000 congoleses, observamos que gran parte de las salas de cuidados están patrocinadas por el Ministerio de AAEE español así como por la Cruz Roja Española.

Playa a orillas del lago Tanganika. Al otro lado se encuentra la República Democrática del Congo.

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Puentes

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Aniversarios de puentes, puentes aéreos, de los puentes no se salta; están para cruzarlos y llevarnos al otro lado, para suicidarse por no querer seguir adelante, debajo del puente viven los parados detenidos en el tiempo, debajo del puente en río hay un mundo de gente y arriba del puente un montón de cosas pendientes (Pedro Guerra). Los puentes se han construido para ir al otro lado, ¿lo entiendes?

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ANNA-LISA nos lee su puente

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Puentes bellos

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Vamos a observar los puentes como lo que son. Un paso a otro lado, a otra dimensión, a otra etapa… Algo bello. Woody Allen en el puente de Manhattan

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Puentes para cambiar

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Los puentes también sirven para cambiar, como las historias de la novelas o las películas, pasan cosas en la vida, cambiamos, vamos de un lugar a otro. Londres. Puente sobre el Támesis.

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SARAY PAVÓN propone poemas de su libro “Esferas”

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Puente a ningún lado

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El puente metáfora. Fernando García

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El puente como metáfora, supongo. Porque si fueran puentes de verdad, ya nos llegaría con los documentales que echan por la tele los domingos por la mañana.

Conociendo a Xisco, interpreto que los puentes que le motivan son la metáfora del instrumento que consigue unir dos puntos distantes pero que se necesitan en relación.

Personalmente, prefiero otras metáforas. La semana pasada tuvimos mi puente favorito: el que empalma la festividad de la prostitución con la de la putísima.

Como no podía ser de otra forma, tenemos a Ratzinger. El significado etimológico de “pontífice”, es el del puente que une a Dios con los hombres. Más que un puente, la relación de Dios con Ratzinger me recuerda a la que mantiene José Luis Moreno con su muñeco Rockefeller, al que le metía el puño por el culo, y así soltaba verdades como puños. Aplíquese esta operativa de manera analógica y digital, a Ratzinger y Dios.

Hay quien utiliza los puentes como excusa. Me acuerdo de la espantosa película “Los puentes de Madison”, en la que Clint Eastwood ejerce de hombre de mundo que se intenta beneficiar a una Maruja. El madurito Eastwood hace unos pucheritos cuando la Maruja le da calabazas. Tales pucheritos le dieron al carcamal actor fama de hombre sensible y emotivo a la par que viril, aunque es de suponer que conseguía erguir su hombría con la ayuda del Cialis.

Hay gente que utiliza los puentes en sentido inverso. Tenemos a los perroflautas y melendis que se meten debajo de los puentes y los convierten en sus residencias de invierno.

Nunca entendí muy bien la expresión “a enemigo que huye, puente de plata”. Al enemigo hay que intentar cargárselo antes de que consiga su propósito de escaparse.

Y sigo sin entender la necesidad compulsiva de puentes. Aplico el “más vale solo que mal acompañado”. Si alguna vez me siento en la necesidad de intentar comunicarme con alguien, me calzaré una compresa con alas y volaré en lugar de cruzar puentes.

Quiero agradecer irónicamente a Xisco el tema de los puentes. Me he roto lo poco que me quedaba de materia gris para intentar sacar algo en claro, y los resultados son tan dudosos como podéis observar.

Y ahora quiero agradecer a Xisco en serio por los locos. Él es el puente que me une con vosotros. Para mí es muy satisfactorio, para vosotros no me atrevo a sacar conclusiones, y para Xisco, sus locos es una prueba de su generosidad y su valentía por meterse en este fregado.

Los caballeros de la mesa cuadrada. Escena del puente

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CÉSAR Ribba

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Carlos Herrera. El puente de la alegría

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Cuando te sientas hundido. Abrumado y desolado,

cuando físicamente no resistas la tormenta,

cuando tu moral decaiga y te sientas agobiado,

cuando tu sonrisa se quiebre por la nostalgia, el dolor y la amargura,

cuando las circunstancias te sean adversas y el entorno te parezca oscuro,

cuando te sientas abandonado por los que amabas y te amaban,

cuando los amigos, sin ninguna explicación, te den la espalda,

cuando te sientas perdido en los bosques de la incomprensión, el engaño y la miseria,

cuando te sientas deprimido y extraño contigo mismo,

cuando sientas que no eres libre y que el aire que respiras te asfixia,

cuando tus lagrimas, libremente, rompan los diques del ungís y sientas

que la lumbre de tu vida se apaga,

recuerda que alguien tiene una mano tendida,

que estará a tu lado para animarte y enjugar tus lágrimas.

No olvides que existen puentes para salvar los escollos.

La noche, por despiadada que parezca, esta coronada por la aurora.

La estrella de la mañana siempre te servirá de guía.

Navega, navega, tras ella sobre el puente de la alegría,

sobre el arco iris de la vida.

¿Para qué dolerse tanto?

¿Para qué la vida sin apremios?

Ya lo advirtió Shakespeare: “la paz y la prosperidad engendran cobardes”.

Puentes, sí, pero no sin emociones,

puentes de vida, de dolor, de placer y de alegría.

Puentes donde hallar una brizna de ilusiones

que merezcan nuestro esfuerzo sin preguntarnos nunca donde esta dios en esta batahola.

Puentes, sí, que unan las orillas,

el pasado y el presente,

el ahora y el mañana.

Es aquí y ahora donde se juega nuestra vida.

Es sobre ese puente donde dejaremos nuestra impronta.

Los puentes unen pero son inmóviles…

¡La vida es movimiento!

Permanezcamos siempre sobre el puente de la vida,

del dolor, del placer y la alegría…

Sin olvidar que somos un puente suspendido sobre un abismo…

Zaratustra así lo afirma:

“La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta:

Lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso.”

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Puenting

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José Carlos Cataño

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En Zanzíbar no hay trabajo.

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Carece de importancia cómo dicen que me llamo.

Carece de importancia la reputación que me sostiene. El primer cuerpo con que tropiece será el primero y el más hermoso, si no quiero morir bajo un montón de lealtades.

El auténtico perdedor debe de ser un ganador nato, pues sólo así se entiende la insistencia, la meticulosidad que pone en la derrota. Nada, nada es en vano. Todos cumplen con su deber, todos tienen razón. Soy lo que me he dejado hacer y valgo lo que la longitud de un sable.

Después de todo, la vida es un puente hacia la verdad, cuyo peso se enamora del abismo.

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Un puente haiku

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Contra los puentes levadizos. Mario Benedetti

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1

Nos han contado a todos

cómo eran los crepúsculos

de hace noventa o novecientos años

cómo al primer disparo los arrepentimientos

echaban a volar como palomas

cómo hubo siempre trenzas que colgaban

un poco sucias pero siempre hermosas

cómo los odios eran antiguos y elegantes

y en su barbaridad venturosa latían

cómo nadie moría de cáncer o de asco

sino de tisis breves o de espinas de rosa

otro tiempo otra vida otra muerte otra tierra

donde los pobres héroes iban siempre a caballo

y no se apeaban ni en la estatua propia

otro ocaso otro nunca otro siempre otro modo

de quitarle a la hembra su alcachofa de ropas

otro fuego otro asombro otro esclavo otro dueño

que tenía el derecho y además del derecho

la propensión a usar sus látigos sagrados

abajo estaba el mundo

abajo los de abajo

los borrachos de hambre

los locos de miseria

los ciegos de rencores

los lisiados de espanto

comprenderán ustedes que en esas condiciones

eran imprescindibles los puentes movedizos.

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3

Puedo permanecer en mi baluarte

en ésta o en aquella soledad sin derecho

disfrutando mis últimos

racimos de silencio

puedo asomarme al tiempo

a las nubes al río

perderme en el follaje que está lejos

pero me consta y sé

nunca lo olvido

que mi destino fértil voluntario

es convertirme en ojos boca manos

para otras manos bocas y miradas

que baje el puente y que se quede bajo

que entren amor y odio y voz y gritos

que venga la tristeza con sus brazos abiertos

y la ilusión con sus zapatos nuevos

que venga el frío germinal y honesto

y el verano de angustias calcinadas

que vengan los rencores con su niebla

y los adioses con su pan de lágrimas

que venga el muerto y sobre todo el vivo

y el viejo olor de la melancolía

que baje el puente y que se quede bajo

que entren la rabia y su ademán oscuro

que entren el mal y el bien

y lo que media

entre uno y otro

o sea

la verdad ese péndulo

que entre el incendio con o sin la lluvia

y las mujeres con o sin historia

que entre el trabajo y sobre todo el ocio

ese derecho al sueño

ese arco iris

que baje el puente y que se quede bajo

que entren los perros

los hijos de perra

las comadronas los sepultureros

los ángeles si hubiera

y si no hay

que entre la luna con su niño frío

que baje el puente y que se quede bajo

que entre el que sabe lo que no sabemos

y amasa pan

o hace revoluciones

y el que no puede hacerlas

y el que cierra los ojos

en fin

para que nadie se llame a confusiones

que entre mi prójimo ese insoportable

tan fuerte y frágil

ese necesario

ése con dudas sombra rostro sangre

y vida a término

ese bienvenido

que sólo quede afuera

el encargado

de levantar el puente

a esta altura

no ha de ser un secreto

para nadie

yo estoy contra los puentes levadizos.

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ESTO NO ES… un puente

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Muros de la vergüenza todavía en pie:

Muro de Marruecos contra el Sahara: 2.700 km, en 1983

Muro de Israel contra los palestinos en Cisjordania: El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya lo declaró ilegal en 2004; la barrera corta tierras palestinas y ha aislado a alrededor de 450.000 personas.

Muro de EE.UU contra Méjico o Muro de la Tortilla: 1.116 km.

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Rafael Alberti recita Marinero en tierra

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El mar, un puente hacia cualquier lado; los puentes pasan por encima de los ríos, pero, ¿por encima del mar? ¿un puente sobre el gran puente? Que le pregunten a Colón

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María Blasco

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Gracias Marga Cañellas y Xisco Fuster por recitar a María Blasco, una poetisa sujeta a Pamplona debido a la ataxia de Friedreich, pero liberada al mundo gracias a su dedicación a la poesía.

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El último beso erótico de Saray Pavón entre nosotros

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Los Mismos. El puente

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Algunos de los asistentes a los Locos descubrían el programa gracias a su devoción por Saray, la estrella invitada. Alguno de ellos comentó que nunca había oído esta canción. El público la coreó agradecida por haberlo pasado tan bien. Para los que organizamos el acto, ese coreo unánime y fraternal es la confirmación de que lo hemos hecho bien.

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Pep Lluis y su glossa de cierre

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Los glossadors de Mallorca son como aquellos poetas itinerantes que se saben sorprender con lo que les rodea y lo cantan en el momento que se les ocurre. Pep Lluis es de aquellos que comentan los partidos de fútbol en las reuniones con los amigos, y de aquellos (pocos) a los qu ele sgusta cantar a aquello gracioso que se les ocurre…

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Los Locos de la Luna es un programa

presentado por Xisco Fuster

 

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